RENACER CULTIRAL

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Solo la cultura salva los pueblos.

miércoles, 4 de mayo de 2016

La Esclavitud y el Descubrimiento de América.


MIÉRCOLES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2015

La  Esclavitud y el Descubrimiento de América.
Con el descubrimiento de América por los  occidentales (europeos), se  establece la trata de negros a gran escala. Los españoles y los portugueses, que se reparten el Nuevo Mundo ya en 1493, deseoso de explotarlasregiones.   En algunas de ellas, y en particular en las Antillas, las poblaciones habían quedado diezmadas por las guerras, las enfermedades importadas desde Europa  como también los malos tratos. La explotación  de las tierras americanas, de las minas de oro  y de plata requería  de mano de obra abundante, robusta y barata. Bartolomé de Las Casas, conmovido por los malos  tratos que  se infligían a los indios, recomendada  ir  a África para buscar  esclavos africanos, por  considerar que tenían  una naturaleza más robusta.
La esclavitud recobra importancia como mano de obra, en las explotaciones agrícolas de gran extensión (las plantaciones  agrícolas) en América del Norte, del Sur y en el Caribe. Las fuente de esclavos fue  África y la isla de Gorée, colonia francesa, fue el lugar preciso donde  se estableció el mercado de esclavos fue también conocido como el lugar sin retorno y donde se separaban  definitivamente las familias desintegradas por la esclavitud.
Durante los siglos XV, XVI, XVII, XVIII, los  ingleses se lanzaron a su vez en la carrera por las  colonias americanas, seguidos por la mayoría de las naciones europeas; Holanda, Dinamarca,  Francia. Golbert reglamenta  la esclavitud  promulgando el primer Código Negro en  1685, una manera de oficializar la esclavitud. Así, se  puede decir que la esclavitud, que afecto a la comunidad india primero y a la africana después, cambio de  índole.
La trata de negros, conocida con el nombre  de “comercio triangular”, se desarrolla muy rápidamente, Hombres, Mujeres  y Niños son capturados y vendidos. En las sucesivas oleadas de este comercio, se  estima que entre 25 y 30 millones de personas fueron  deportadas, sin  contar el número de muertos en los navíos, las guerras y las razzias. A partir del siglo XVIII empiezan a ser  importante los movimientos abolicionistas de la esclavitud. En 1794 Francia declara abolida la esclavitud, para ser repuesta por Napoleón I en   1802 y finalmente abolida por la II República Francesa en 1848. En el Imperio Británico sucesivas medidas legislativas (1807, 1827, 1833, y 1834) declaran abolida la esclavitud.
En la actualidad, todavía existen modalidades más  o menos clandestinas de esclavitud en países africanos y asiáticos, donde la miseria y el cao provocados por las guerras civiles impiden su completa erradicación. Algunas  formas de explotación laboral, en las que los trabajadores subsisten en condiciones  ínfimas, con salarios de miserias y una libertad muy restringida, se asemejan bastante a los horrores de las  formas clásicas de esclavitud, por no hablar de las redes de prostitución
Las procedencias de los esclavos hacia América… El origen geográfico de los  esclavos negros destinados a América es muy variado y cubre la costa occidental africana y la costa de Mozambique en la oriental. Dada la influencia musulmana en el norte africano, ya en  el siglo XVI la corona española prohibió el  traslado a América de  esclavos de zonas al norte del río Senegal. Los portugueses trajeron sus esclavos principalmente de las regiones del Congo, Angola,  y Mozambique. Los  ingleses se concentraron en la zona de  la alta Guinea. En realidad muchos de los esclavos capturados en otras regiones se vendieron en las desembocaduras de los ríos Níger y Congo.
La primera fase de la trata era la captura de los negros en sus propias aldeas. Según incrementó la demanda de esclavos, se extendió también a lo largo del continente  africano.  Aunque llegaban esclavos de las más diversas regiones de África la  inmensa mayoría provenían  de la costa occidental,  de Senegal a Angola;  sobre  todo de la región al norte del río Congo, las consecuencias inmediatas fueron la despoblación , el aumento de la población anciana, el abandono de la agricultura, la corrupción de las estructuras sociales.
Transporte hacia  América.  Se calcula  que para el 1600 se  habían transportado 900,000 esclavos africanos. La demanda iba en aumento y los portugueses pierden el monopolio que poseían en el transporte de esclavos. Para el 1700 se calcula que pasaban de 2, 750,000 de esclavos habían sido transportados a América. Pare ese entonces había entrado en el comercio de  esclavos los holandeses, los ingleses, los daneses y los franceses.  A los largo de la costa  africana existían   unas 40 factorías  de trata, los esclavos eran vendidos a intermediarios que los transportaban a las factorías donde negociaban las ventas a los europeos. Dentro de estas  estructuras se llevaba a cobo una de las actividades más repugnantes de la trata; la separación de padres de hijos,  de hermanos, de esposos, amigos, parientes o vecinos, de acuerdo con la  elección  que llevaba a cabo el comerciante. En estos lugares esperaban semanas y hasta meses hasta  que el barco pasara  a recogerlos, y una vez a bordo debían permanecer en las costas  africanas hasta  que  el cargamento se completara.
Desde el comienzo se prestó especial cuidado a la calidad de la mercancía. Se preferían esclavos fuertes, sanos y jóvenes, no sólo en vistas al precio que aportaría su venta, sino también en vistas a los  rigores de una travesía transatlántica de varios meses. El esclavo negro, como mercancía era  también marcado con hierro caliente, de modo semejante al usado para marcar el ganado. Esta práctica continúo hasta mediando del siglo XIX.
Los barcos negreros. La muerte de los esclavos negros durante la travesía trasatlántica se debía en ocasiones a causas todavía más siniestras  que  las de la muerte por las condiciones en las que eran transportados. Antes de la prohibición de la trata, estas causas incluían entre otras el miedo a las enfermedades o la falta de alimentos. En ambos  casos se arrojaban al mar a los esclavos, bien para evitar el posible contagio, bien  para aligerar  la cargas ( los  seguros  no se hacían   cargo de los esclavos que perecían por enfermedad, pero  sí de los que  perecían  ahogados durante la travesía ). Después de la prohibición  de la trata, la causa podía ser simplemente la de evitar  ser capturados.
En el barco las condiciones eran incalificables, el hacinamiento, el hambre, la suciedad, la pestilencia, el calor sofocante, la tortura,  el dolor y el pánico lo inundaba todo. Este diseño, pertenecen al barco negrero Brookes cuya capacidad máxima era de 451 esclavos, destinado a cada ser humano un espacio  de 183 cm., por 40 cm. (menos espacio para  las mujeres  y niños). Según acusaciones de la Asociación Abolicionista en 1789, si Brookes llegó a llevar cargamento de 609 personas. El transporte en estas condiciones llevaba consigo un alto índice de mortalidad, que  quedaba bien dramatizado en los siguientes datos de cuatros barcos negreros capturados  durante el inicio de la prohibición de la  trata en la década de los 30. Buque: Cintra; embarcados 970; muerto 214. Buque: Brillante; embarcados 621; muertos 214. Buque: Commodore; embarcados 685; muertos 300. Buque: Explorador; embarcados 560; muertos: 300.
El Cimarronaje. La opresión y deshumanización del cautiverio, de la trata y después del estado  de esclavitud, produjo desde los primeros tiempos  intentos de rebeldía y el cimarronaje (huida de los  ingenios o haciendas).aunque más trascendentes y pronunciados en los enclaves esclavistas continentales de Veracruz, Panamá, y Cartagena, el cimarronaje se dio también con  intensidad en las islas del Caribe. Su inicio coincide con la llegada de los esclavos. Ya  en 1522 se registra un levantamieto de los esclavos en la hacienda del virrey Diego Colón en Santo Domingo. Las posibilidades de huida eran difíciles y los castigos severos.
Desde el siglo XVI, la palabra cimarrón  sirvió para nombrar  todo aquello que era silvestre o salvaje. También se emplea para designar a los esclavizados que huían al monte. ( La palabra inglesa maroon, como  la francesa marrón, proviene de la española cimarrón. La fuga era el primer paso, luego venia el enfrentamiento para tratar de preservar a lo que habían construido durante su breve libertad. La historia del cimarronaje es la historia de rebeliones audaces y continuas, orientadas por el ansia de libertad. 
Los Palenques y Quilombos. Los palenques conocidos como quilombos en Brasil  ó Cumbes en Venezuela, eran poblados construidos en terrenos difíciles de acceder, ya  fuese entre acantilados, o en medio de la selva. A ellos sólo se llegaba atravesando filos muy estrechos o pantanos muy peligrosos. Los palenques, en su mayor parte fortificados con empalizadas, se convirtieron en cetros de actividad de la resistencia, sirviendo como campamentos de provisión y entrenamiento para la acción guerrillera y refugio para cuantos deseaban unirse a la causa de la libertad. A su  vez sirvieron a las comunidades negras ´para estructurar su propio gobierno y organización militar
En Brasil los quilombos se extendieron en casi todo el territorio Minas Gerais, Rio de Janeiro, Golas, Mato Grosso, Pará, Pernambuco,  Alagoas, Sergipe,  Maranhao,  Rio Grande do Sol, Sao Paulo.
No solo estaba formados por negros, principalmente en Palmares,  uno de los más importantes  de estos  grupos,  albergo indígenas como también blancos marginados por la sociedad. Se desarrollo entre 1610 y 1695, llegando a contar con una población  de 20,000 habitantes.
El quilombo fue símbolos  de libertad, liderado por el Rey Zumbi, resistió casi 100 años los ataques portugueses y holandeses. Extendiéndose desde Alegoas hasta Pernambuco, comienza con la fuga de 40 esclavo provenientes de los ingenios de azúcar de Pernambuco.
Un palenque tenía una fuerte de agua, un pedazo de tierra para cultivo,  un almacén subterráneo y una  pequeña cantidad indispensable de lampas y hachas. En los palenques, los negros cimarrones mantenían una vida  comunitaria, caracterizada por la igualdad entre todos sus integrantes, tanto ´para el trabajo como para el reparto de alimento y el comportamiento social y moral.
Para su defensa, en algunos palenques se habían construidos fuertes. Estaban hechas de palizadas, en  el punto más alto de su temporal albergue. Tenían como única armas, espadas, chichillos y otras armas blancas. Nuca  poseyeron armas de  fuego. En  otros casos completaban su defensa  acopiando  piedras. Hacían ejercicios de corte militar, utilizado la táctica de las guerrillas.

FUENTE:
“Crónica de la Esclavitud en América”. Escrito por la Diplomada de la UCSD, 2006, de la Licda, Tamara Simó.

Monografías  escrita  por Benedicto Cuervos Álvarez (becueral@yahoo.es





Habría segunda vuelta según CIES International; Danilo Medina obtendría 47.1%; Abinader, 42.6%

Habría segunda vuelta según CIES International; Danilo Medina obtendría 47.1%; Abinader, 42.6%

Por 
arieleduardocabral[@]gmail.com 
03 mayo, 2016http://hoy.com.do/habria-segunda-vuelta-segun-cies-international-danilo-medina-obtendria-47-1-abinader-42-6/ 16 comentarios
Luis y Danilo
El presidente Danilo Medina y Luis Abinader.
La diferencia porcentual entre el presidente Danilo Medina y el opositor Luis Abinader es cada vez más estrecha, según la firma encuestadora CIES International, la cual reiteró que habría una segunda vuelta electoral tras los comicios del 15 de mayo.
De acuerdo con esos datos, si las elecciones fueran hoy, el candidato a la reelección, Danilo Medina, obtendría un 47.1% contra el aspirante a la presidencia por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), quien tiene un 42.6%, lo que obligaría a una segunda ronda.
Sin embargo, la encuestadora establece que el 55.2% de la población tiene la percepción de que Danilo Medina va a ganar.
Si las elecciones fueran hoy, la CIES Internacional establece, además, que Vinicio Castillo, aspirante a senador por la Fuerza Nacional Progresista y el Polo Soberano, ganaría ese escaño con un 37%.
Los resultados del sondeo fueron dados a conocer por Andy Abreu, presidente de la firma encuestadora.

lunes, 2 de mayo de 2016

¿Y, quién muere por la Patria?


¿Y, quién muere por la Patria?

Por Ylonka Nacidit Perdomo. 2 de mayo de 2016 - 7:00 am -  3
¿Cuál será el crimen más grosero que se puede cometer contra la Patria? ¿Cuál es el crimen más infame que la Patria no perdona contra ella? Quizás las deslealtades de las altas jerarquías de los políticos al contrato colectivo, y más aun cuando hipotecan el futuro de todo un pueblo, y usufructúan para ellos, los bienes colectivos.
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http://acento.com.do/2016/cultura/8344873-quien-muere-la-patria/
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Foto: Dulce et decorum est Pro Patria Mori. 1944. Foto Mañón..
¿Y, quién muere por la Patria? ¿Los que no tienen “vocación” de gloria, ni interés alguno en derrumbar las fáticas jerarquías del poder; los mediadores anónimos que se hacen rehenes de los murmullos que traen los enjambres de abejas insatisfechas; los enmudecidos por el asecho autoritario de las tropas; los alienados constantemente, victimarios y víctimas de sí mismos; los que al nacer odian, porque no confían en salvador ni en redentor alguno; los que se quedan sin sensibilidad en la piel cuando los golpes y las torturas le sellan la boca; los que pierden la propiedad de su tierra, aquella tierra donde vieron la luz del día, y mueren alejados de ellas, porque se la usurpan los que visten la ropa de aves de mal agüero?
Y la guerra se hizo pueblo…
-¿Y, quién muere por la Patria? ¿Los que se no respiran el aire de la libertad, los que viven en las burbujas del suspenso, encerrados en el dolor con una cicatriz en la cara convulsionando porque no pueden subvertir su propio exceso de locura; los que se hacen sombras, sujetos anestesiados, enfermos de amnesia, imagen endeble de sus rostros, reencarnación infeliz de desalmados forasteros que consienten dictaduras, tigres posando con un guiño de ojo, desposando a las flores y al alba sin inmutarse por sus quejidos?
Dolor incontenible… sólo les queda a las multitudes cuando mueren por la Patria
-¿Y, quién muere por la Patria? ¿Los que huyendo del fuego caen delante de las hogueras, sin entender el juego de los casualismos del destino; lo que se dejan rondar por la angustia y se hacen rebeldes, y apartan su mirada del caudillo; los que con voluntad se manifiestan, y hurgan en la historia, y marchan cantando a los corazones abiertos por los proyectiles de las injusticias; los que interceptan los mensajes de los contrarios, cuando se hace urgente vigilar, alejar a la muerte de los senderos del valor, y hacer que lo puro tenga un vuelo total no inmóvil, sino de danza para que la lluvia caiga después de las tronadas como testimonio de que los milagros existen?
-¿Y, quién muere por la Patria? ¿Lo que se sacrifican delante de las serpientes para conocer los extremos del horror, los extremos del dolor y los extremos de la barbarie; los que van detrás de las ansias del poder, desvirgando a la inocencia, haciendo a las palabras de alabastro, y a las ideas de polvo que el viento se lleva para distraer al caos y no escribir los sucesos de la derrota; los que dirimen el olvido como un auto-convencerse de que “todo está bien”, “es más de los mismo”, escribiendo una página viva que se lanza con nostalgia como un volante híbrido; los que se hacen acompañar de “disidentes”, de chaqueteros comprados que luego traicionan a “su-causa”, y a la causa-del-amo; los que redactan misivas de “reflexión”, panfletos, proclamas, adhesiones, manifiestos, que luego no encuentran mensajeros para enviarlas, porque los mensajeros cobran un peaje significativo para que el doblegado no sea desacreditado; los que sueñan con la “victoria”, la añorada “victoria” en la madrugada, después de ejercer la prostitución en el prostíbulo de los asesinos de conciencia porque no saben que al levantar las manos con los puños cerrados, su propia mano se le devolverá y le apretará el cuello?
Todas las escuelas de la ciudad de Santo Domingo en la inauguración de las obras de aislamiento y remozamiento del Baluarte 27 de Febrero. 24 de octubre de 1935
-¿Y, quién muere por la Patria? ¿Los que mueren de hambre y a causa de hambre; los que huyen de los conflictos navegando en todas las aguas, y los deben vigilar a la noche al despedirse agitando sus pechos ante la emboscada que saben que le espera; los que no tienen “llanto sin término”; los que corren el peligro de la delación; los que conspiran urgiendo sus cuerpos de mentiras, los que no opinan porque no conocen de la razón; los súbitos de los gobiernos tiránicos, los que han permanecido desterrados por siglos como elementos sociales dejados de soslayo en el limbo sin identidad y sin nombre; los que sufren porque nunca han conseguido un pan para su hambre, los que son testigos de la desesperación que trae el desamparo; las que alumbran sin cama, y sin caricia de caridad alguna para soportar la pérdida de un hijo; los que desafían a la autoridad porque no pueden soportar más las humillaciones; los que no se prestan al olvido, ni a los planes de claudicaciones de los Judas; los que no acatan los sórdidos deseos de los otros, y menos aún que su voluntad sea domesticada por los otros; los que se dejan descontrolar e irritar y perecen de un tiro en la frente, en el vientre, en el pecho o en las piernas; los que no ocultan sus expresiones de disgusto cuando las lágrimas se asoman al padecer la frustración de sus sueños; los que tienen duelos incontenidos, bostezos de cansancio, y la garganta cortada por la soga que los terminará ahorcando; los que mueren sin simular monólogos, diálogos sinceros o conversaciones lapidarias y sin dirimir problema alguno; lo que no entienden por qué no conocieron las bondades de sus hermanos y de sus padres; los que no saben cómo es realmente la sonrisa vengativa del verdugo; los que tienen una mirada que no asume las derrotas ni la fiereza deliberada del que afila el cuchillo; los enviados a ser colgados en un árbol, y saben que su mayor gloria es quedar con los ojos abiertos mirando hacia el cielo; los que no esconden su asombro ante los que se orinan en las esquinas de los palacios; los que tienen convicciones firmes sobre el bienestar de la Patria, y cómo alcanzarlos; los que se inmolan detrás de las alambradas, con los pies de arcilla y la caída segura a un pozo negro; los que se abrazan en el día, esperando la posibilidad de un cambio para remediar su situación de indigente; los que saben que pueden ser descuartizados, a pedazos, por el maquinista de la fábrica o el tanque del ejército; los de la amargura triste, los sin protección, que no tienen coraza como armadura, sino la mordaza en la boca; los que quedan tirados en las calles como piltrafas humanas, como carne de segunda de cañón; los disgustados que emprenden la revuelta y se culpan indirectamente de la suerte del pueblo; los difuntos sin cruz; los que no tienen genitales, y se desplomaron al morir boca arriba; los que dejaron ensangrentados en las puertas de su casa, en el callejón, en el barrio, en la cuneta, en la cañada, en el patio, en la “parte atrás”, cuando quisieron huir de la persecución de sus verdugos-asesinos-cómplices y quedaron muertos con la etiqueta de delincuentes; los que la noche se llevó; los que conocieron a los lobos y su vil perversidad llevada en las venas para corromper todo a su alrededor; los que reclamaron las semillas para el suelo; los que anduvieron de puente en puente para cruzar las ciudades, y se encontraron con las murallas de la discriminación; los que se hicieron mercenarios de los traficantes, y sus desgarradores gritos quedaron en el viento cuando los lanzaron al río como una desgraciada criatura para no levantar sus alas jamás; los que huyeron de sus hogares, porque no querían que mataran a sus niños, y acabaron como desaparecidos, víctimas del rastrillo desgarrador sobre sus pechos; los que quedaron en la fosa común sin nombre ni epitafio, y que han demorado en volver; los que se tiraron desde los balcones para salvarse de la sorpresa que trae la muerte, porque el enemigo se ocultó en sus habitaciones con un semblante de amigo; los que se van cruzando mar adentro las huestes de la impiedad sin llegar a ninguna orilla; los postrados, los enloquecidos, los de las pupilas desorbitadas, los torturados; los que le hacen compañía a la nada y al olvido, los incapaces de conocer la dicha, los sonámbulos, los que llevan cicatrices en sus frentes y mejillas; los que tienen surcos en los labios de asesinos y provocan repulsión; los cubiertos por el polvo de los caminos y lastimadas sus almas por el fuego de la inmisericordia; los que se hicieron vengativos por temor al tormento que trae el miedo de perecer cualquier día sin privilegio alguno; los que anhelaban no ser sorprendidos en las madrugadas cuando duermen; los que no tienen consuelo ni una tarja de mármol sobre sus tumbas; los prisioneros de la melancolía, quizás porque ya es una costumbre quedar desalmados, sentirse equivocados todos los que saben que mueren unos, impunemente por la Patria, y otros, inútilmente por la Patria?
Reelección de 1947. Tributación de admiración a Trujiillo. Calle El Conde. Foto Mañón
Jinetes luego de la inauguración de carreteras, 1936. Era de Trujillo. Fotografía Francisco Palau
Mueren por la Patria los que no anhelan esculturas ni que se le dé su nombre a una calle, a una avenida o a un parque como “recompensa” a su legado. Mueren por la Patria los que no planificaron su muerte ni dejaron los servicios funerarios pagos, y el ritual para su última voluntad de ser incinerados; los que no tuvieron fortuna en banco ni instantes de gloria fingida; los que sólo escucharon sus nombres pronunciados en los labios del pueblo, no en aquellos que viven de las lisonjas; los que tallaron su presente, su ayer y su después con el sacrificio, no con la acumulación de reconocimientos; los que no pasaron facturas ni hicieron inventario de lo que “les toca” para demandar al Estado una pensión o una dádiva; los que se levantan de la nada; los que pusieron sus pechos para que las balas los atravesara como escudo para que los compañeros de lucha pudieran avanzar en la resistencia que trae la protesta; los que enarbolaron ideas e ideales imperecederos; los que sufren el desconsuelo; los que existen sin vacilaciones, y sólo se confiesan ante el atrio de la Patria; los que saben que la tragedia terrenal de las injusticias tendrá un final; los que nacen y surgen generación tras generación para terminar con los canallas vestidos de demócratas; los que leen y cantan la dulce canción de la Patria; los que del propio dolor hacen un arma para la resistencia; los que se afligen por las desventuras de los pobres; los que a todo pulmón respiran aire puro, y no se extravían en sus propósitos de redención de sus pueblos; los que esperan la barca de la eternidad para zarpar hacia el horizonte escoltados solo por el recurso de la valentía, luego de vencer a los infames; los que oponen la bondad a la crueldad; los de voz firme, pero piadosa; los que se levantan en la madrugada y tardan hasta tarde para dormir, hasta tanto no rompan las cadenas de la sumisión de los pueblos; los que se inmolan; los que quedan en las memorias de todos como inmortales; los que traen enseñanzas honestas y principios para que la dignidad humana sea un valor universal; los que aunque los juzguen con odio, extienden una rama de olivo a sus detractores; los que hacen de su voz, una voz de hermandad para que las voces de todos sea una voz total para un fin común, y una aspiración común: derrotar a los Césares escondidos en la falsa conmiseración, que desde sus aposentos privados planean con cólera robarles la libertad, castigar a los que le salgan al frente, y enmudecer a sus oponentes, y abalanzarse sobre los graneros convertidos en las arcas de oro de la nación.
Mueren por la Patria los que combaten a los que se “precipitan” a querer ser Césares, y dejan a a esos Cesares con los torsos desnudos, y la cabeza colgada en la plaza hacia abajo. Ningún César ha podido condenar las puertas de los palacios a no ser derribadas por el pueblo ni detener los rugidos y la furia de las turbas. Las turbas en tiempo de rebeldía no son generosas. No fuerzan sus dedos para darles vueltas al círculo del Oráculo; se arrojan como huestes sobre la hierba para consumar el estallido de sus gritos. La destrucción de todo lo material a su alrededor es la señal de que han conquistado los territorios de sus opresores. No sienten culpabilidad alguna ni vergüenza al defecar sobre las cabezas de quienes se hicieron indignos para mandar. Los siglos de la humanidad, han demostrado que no hay murallas infalibles, que no sean derrumbadas por la voluntad de los pueblos, y que no hay tiempo que no se cumpla para echar al suelo las torres desde donde los centinelas tiraban a matar.
Mitin reelecionista del Partido Único. Era de Trujillo. 1937
Guerrila montada durante la Revolución de 1903. Cliché Perrota Dubus
Es extraño el lenguaje de los espejos del tiempo; piedra tras piedra, roca tras roca, peñascos tras peñascos, quedan rotos los cercos de las fortalezas de la opresión, que la rebeldía tira con el estruendo que trae la llegada de la aurora. Cuando estalla el silencio, cuando la “autoridad” del hierro es impugnada por las multitudes, y las aguas que torrencialmente lavan la sangre de los caídos corre como un río, se anuncia la Hora Cero: el pueblo pasa de la omisión a los hechos. Es que la asfixia de los pueblos no puede ser eterna; tiene que haber una rendija por la cual se inhale el olor a pólvora, y, que el gesto que trae una mirada pura se haga un paso de avance para la concentración de las multitudes en las plazas y en las calles, para que todas las fortificaciones caigan sin importar sus riquezas.
Cuando una muchedumbre avanza hasta encontrarse con la Hora Cero, hace de la conjura no un simple designio, y no hay estrategia de guerra que la detenga, ni armas para continuarlas teniendo en yugo. Cuando la muchedumbre ve que la luz del sol le espera, no tarda en convencerse de que debe avanzar, hacerse dueña de los espacios, reventar a las oscuras mazmorras y a las supurantes pústulas.
¿Cuál será el crimen más grosero que se puede cometer contra la Patria? ¿Cuál es el crimen más infame que la Patria no perdona contra ella? Quizás las deslealtades de las altas jerarquías de los políticos al contrato colectivo, y más aun cuando hipotecan el futuro de todo un pueblo, y usufructúan para ellos, los bienes colectivos. Cuando la muchedumbre afila el cuchillo para las gargantas de los mezquinos, de aquellos que la creen una ciega desvalida, rápidamente diezma a los que les mutilaron su cuerpo, a los que la vistieron con harapos. ¿Desobediencia es terrorismo? ¿La protesta civil es terrorismo? ¿Puede un millón de monedas de oro acuñadas con la efigie de César, detener la desobediencia, el latir que trae la vorágine de la lucha, de los que se miran frente a frente, de los que estremecen por el avance de sus pasos a la tierra humillada? Las muchedumbres paren las decisiones necesarias, las insurrecciones necesarias, las horas que empujan a los vientres a parir hombres y mujeres cuyos párpados no se caen por el cansancio, y cuyos rostros hermanados, incorporados a los avisos y anuncios que recorren de Este a Oeste, y de Sur a Norte, son para detener los crímenes más grotescoa que se pueden cometer contra la Patria.
Guerra de Abril de 1965. El pueblo desborante, hecho multitud en la Fortaleza Ozama. Foto de Milvio Pérez
Las muchedumbres no son nuevos huéspedes de la Historia; son los diamantes que paren las tierras con cintas en las caderas para hacer tronar en las nubes el júbilo que trae la añorada hazaña de la subversión total. La única dote que trae la muchedumbre es la de las lágrimas que se derraman cuando se pone en marcha la causa de tener conciencia, para concelebrar a la palabra rota, porque la palabra se rompe, se necesita romper para que pueda traer ideales, para que las compresas del silencio se abran; las palabras rotas necesitan exclamarse, transmitirse como una noticia cargada de esperanzas. Una palabra rota se hace arcada, una rústica arcada construida por manos fuertes, ásperas, encallecidas y heridas por las jornadas del día, cuando la luz se enciende como una llama que se hace guía para hacer de la cosecha la razón de la libertad; cuando la cosecha empieza a nacer, a crecer, va abriendo a la tierra, rompiendo los obstáculos que encuentra en el suelo; la palabra rota, abierta como la tierra, es la que apresura a la muchedumbre a entregarse al canto de la libertad; es la palabra rota la que dispone cómo serán los frutos, los frutos que irán madurando al caerle la lluvia. Una palabra rota se hace causa moral, vida, cambio, pérdida del miedo, pérdida de la pasividad, pérdida de la complicidad, pérdida de la sumisión. La palabra rota, rota por las circunstancias, por los instantes, y los momentos cruciales cuando se avecinan las decisiones, es la que trae la fuerza para que la semilla germine.
Ametrallamiento a estudiantes que marchaban hacia el Palacio Nacional el 9 de febrero de 1966
La palabra rota no muere; sobre sus pedazos se erigen las utopías, las voluntades que construyen futuros luminosos; es la que lleva los blasones de los que conquistan la eternidad, esa eternidad que pertenece a las muchedumbres. La muchedumbre no necesita “gobernar”, porque ella se erige por sí sola como voz de resistencia ante la gobernabilidad turbia, simuladora, que sofoca y amenaza a la civilidad de los pueblos.
La palabra rota renace ante cada contienda donde los adversarios chocan de cabeza a cabeza, cuando unos segundos son los necesarios para abalanzarse sobre el cuerpo, para derribar el peligro que trae el dios Ares. Las muchedumbres son las que rompen con sinceridad a la palabra, sin necesitar de ejércitos ni de tropas ni de lanceros que tengan como guarniciones las paredes y los techos usurpados al Pueblo

Calder, historiador norteamericano, dice intervención de 1916 fue un fracaso



Calder, historiador norteamericano, dice intervención de 1916 fue un fracaso

Por José Rafael Sosa (Especial para Acento.com.do). 2 de mayo de 2016 - 7:00 am -  0
Afirma dominicanos derrotaron la ocupación con lucha armada del Este y los intelectuales de clase media apoyados en la cultura.
http://acento.com.do/2016/cultura/8344755-calder-historiador-norteamericano-dice-intervencion-1916-fue-fracaso/
Batalla de La Barranquita 1916





SANTO DOMINGO, República Dominicana.-
Cercana ya la fecha del  inicio de la primera intervención norteamericana en territorio centenario, el 20 de mayo, cobra un valor especial la evaluación histórica que hace un especialista norteamericano, el doctor Bruce J. Calder, que en su estudio El impacto de la intervención. República Dominicana durante la ocupación norteamericana 1916-1924, sostiene que la acción pesó mucho, en primer lugar a Estados Unidos, que debió pagar un alto costo económico y de vidas de sus militares, ganarse el descrédito internacional, incrementar el sentimiento anti-norteamericano en el Caribe y América Latina, por haber mancillado la soberanía de una nación que finalmente a punta de armas y la cultura levantada por sus sectores intelectuales de clase media, resistió  hasta lograr la salida del último marine, el 12  de julio de 1924.
El estudio del profesor Calder,  retirado de sus labores docentes y de investigación desde hace seis años, sorprendió a la comunidad historiográfica en 1984bribrig, cuando fue publicada, por la consistencia de su investigación, financiara por  la Fundación Fulbright-Hayes y la Fundación Nacional para las Humanidades, es un clásico de referencia sobre el tema.
El libro
Soldados eu en 1916 en Santo Domingo. Fuente AGN.El impacto de la intervención. La República Dominicana durante la ocupación norteamericana de 1916-1924,  es la segunda edición de este clásico de Calder, que ha reimpreso la Academia Dominicana de la Historia, con motivo del primer centenario de la acción militar y política que laceró la soberanía dominicana. Es impreso en Editora Búho, con cuidado especial de Bernardo Vega. Es un clásico que debe ser estudiado por representar una radiografía altamente documentada, redactada con rigurosidad científica y sin temor alguno a lastimar susceptibilidades nacionales norteamericanas.
Calder desmiente a quienes consideran que los historiadores norteamericanos justifican todo lo que proceda de Norte. Su trabajo es valiente y, sin tomar partido por ninguno de los dos países involucrados, expone las razones, condiciones y consecuencias que tuvo la intervención, comenzando con su primera víctima: los Estados Unidos y su segunda nación afectada, la República Dominicana.
El autor
Bruce J. Calder, estudió historia en la Universidad de Middletown, Connecticut e hizo un doctorad en la Universidad de Textas. Es especialista en historia de América Central y República Dominicana, además de ser estudioso de las políticas norteamericanas hacia América Latina. Fue profesor por 30 años en historia en Universidad de Illinois, Chicago. Se retiró como docente en 2010.
Calder sostiene que la ocupación militar tuvo dos víctimas: Estados Unidos que debió gastar millones de dólares de sus contribuyentes, además del costo en vidas de sus soldados caídos sobre  todo en las emboscadas de los guerrilleros patriotas (a los que los yanquis denominaron despectivamente “Gavilleros” y que se hicieron fuertes sobre todo en los pueblos del Este del país).
Adicionalmente, apunta, la resistencia de los intelectuales de clase media, con Fabio Fiallo a la cabeza (preso y deportado por las huestes norteamericanas), generaron una  actitud patriótica que levantó el nacionalismo frente a los intentos de imponer los hitos de la cultura norteamericana.
Resalta que la resistencia dominicana fue ejemplar en el marco del proceso intervencionista norteamericano, que es desarrollado entre 1823 ( iniciando con México) y 1930, y que perjudicó a Nicaragua, El Salvador y Hondura (1835); Puerto Rico (1898); Cuba y el obligado arrendamiento a perpetuidad de Guantánamo (1901); Panamá (1904 cuando se legitima en la Constitución que Estados Unidos puede intervenir cuando quiera y se crea en 1946 la tristemente célebre Escuela Militar de las Américas, centro de enseñanza de torturadores y dictadores latinoamericanos);  Haití (1915) y República Dominicana, 1916, para detener la relación en este punto.
Los aportes
La ocupación militar norteamericana, – sostiene Calder- implicó la construcción de obras de infraestructura (sobre todo vías de comunicación entre importantes ciudades, puertos  y otras, acometidos no solo para favorecer la vialidad de los dominicanos tanto como para facilitar el desplazamiento de sus tropas.Soldados EU en RD en 1916. Foto AGN
Otro aporte fue la creación de la Guardia Nacional, el mejor cuerpo militar disciplinado y equipado, para garantizar la hegemonía de los intereses norteamericanos  y a la que ingresa Rafael L. Trujillo para salir convertido en el oficial represivo y ambicioso que posteriormente llegó a la presidencia mediante la fuerza y el fraude-.
Los norteamericanos impusieron una legislación que favorecía sus intereses económicos en la industria y la agricultura. La ley de Registro deTierras, impulsado  por los norteamericanos, planteaba el país  como un productor de materias primas  para naciones industrialmente desarrollada.
Resistencia armada
La lucha armada de sectores populares contra las tropas norteamericanas, fue la espinita en el costado del poderoso ejército yanqui. Desde su llegada, en batallas como la de La Barranquita, se proclamó la voluntad nacional contra los interventores.
Particularmente esa resistencia se hizo fuerte en  el Este, donde las grupos guerrilleros (que incluían a mujeres) desarrollaron una guerra de guerrillas que desesperó  y provocó muertes, heridos  y daños materiales a todo lo que fuera norteamericano).
La fuerza de esa resistencia  criolla, aun cuando se pretendió minimizar por los medios de prensa al servicio de los norteamericanos, se impuso internacionalmente.
Culturalmente, dice Calder, Estados Unidos perdió la batalla al tratar de imponer su visión y valores culturales, como lo logró en otras naciones, como Puerto Rico, y tener una asimilación más o menos silente de la ocupación, como sucedió en Haití