RENACER CULTIRAL

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Solo la cultura salva los pueblos.

jueves, 2 de febrero de 2017

El Parque Nacional Jaragua

 El Parque Nacional Jaragua, IMAGENES
Ocupa la porción Sur del procurrente de Barahona, en el límite suroeste de la República Dominicana con Haití  (Provincia Pedernales). Incluye en sus límites a las islas de Beata y Alto Velo, así como a los cayos denominados Los Frailes y Piedra Negra.  Con 1,536 km2 de extensión, es una de las áreas protegidas más importantes del Caribe insular.  Desde 2002, es una de las zonas núcleo de la Reserva de la Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo.También, es una de las Áreas Importantes para la Conservación de Aves (AICA) de la Republica Dominicana.
El Parque Jaragua representa de manera única e incomparable la naturaleza prístina de las Antillas, particularmente de los ecosistemas áridos y costero-marinos. Contiene numerosos ecosistemas, desde distintos tipos de bosques naturales hasta playas, costas rocosas, humedales, pastos marinos y arrecifes de coral.
Es una muestra singular de ecosistemas pertenecientes  a importantes provincias biogeográficas de La Española y las Antillas, que han servido como centros de especiación para el resto del Caribe. Esto hace que su flora y su fauna sean únicas, encontrándose altos niveles de endemismo (o sea, especies que solo existen ahí).  
El Parque representa la única porción bajo protección de zonas bajas, costeras y marinas de la "Paleoisla del Sur", una de las dos islas que que se unieron para conformar la actual isla de La Española. Debido a que estas paleoislas actuaron como centros de colonización y especiación independientes, en Jaragua convergen diversas especies cercanamente emparentadas, pero distintas, como: las iguanas de Ricord y Rinoceronte y las jicoteas Trachemys stejnegeri vicina y Trachemys decorata, entre muchas otras.
Creación
El Parque Jaragua fue fue establecido el 11 de Agosto de 1983 mediante el Decreto Presidencial (no. 1315), pero su definición actual corresponde a la definida por Ley Sectorial de Áreas Protegidas (no. 202 de 2004), que fue confirmada por el decreto presidencial no. 517 de 2009.
Actualmente tiene una extensión total de 1,536 km², de los cuales  su zona costero-marina abarca unos 900 km².  Los estudios técnicos que sirvieron de base para proponer el establecimiento del Parque Nacional Jaragua se hicieron en 1981-1982, por la Subsecretaría de Recursos Naturales de la Secretaría de Estado de Agricultura, con la cooperación del Servicio Alemán de Cooperación Social – Técnica (DED). Actualmente el Parque está administrado por el Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad, del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la RD. 
Terreno
El terreno del parque está formado por terrazas calizas de origen marino que parecen escalones de gigantes, y llanos costeros. Mucha de la roca caliza de su terreno esta erosionada formando lo que se conoce como "diente de perro", que es difícil de caminar.  Esta natural fisiografía y aridez, le ha conferido una protección natural histórica ante la mayor parte de actividades humanas, permitiendo que muchas especies únicas sobrevivieran hasta hoy. Esta protección ha sido reforzada después de ser declarado como Parque Nacional.
Vegetación
Doce tipos de asociaciones vegetales terrestres han sido descritas para el Parque.  A grandes rasgos, se destaca una gran cantidad de plantas adaptadas a la alta radiación solar y escasa precipitación.  Hay muchas especies únicas de Jaragua, destacándose la canelilla de Jaragua (Pimenta haitensis, planta aromática y medicinal de distribución casi restringida al Parque), el guanito de Cabo Rojo (Coccothrinax ekmanii), la palma cacheo de Oviedo (Pseudophoenix ekmanii) y el melón espinoso de Pedernales (Melocactus intortus var.pedernalensis)
Entre sus ecosistemas marinos se encuentran las zonas más extensas y mejor conservadas de praderas de hierbas marinas de la región, las cuales sirven a su vez de soporte a especies animales amenazadas y/o de valor pesquero, como el lambí (Strombus gigas) y la langosta espinosa (Panulirus argus).
Fauna
Incluye numerosas especies de alto valor económico, de valor pesquero, así como especies en peligro crítico (según la Lista Roja de la UICN). 
En cuanto a reptiles, Jaragua posee una fauna muy diversa; entre los representantes más llamativos están las dos especies endémicas de iguanas de las rocas: la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) y la altamente amenazada iguana de Ricord (Cyclura ricordi), endémica de la zona.  Es el Parque además el único sitio de La Española donde se encuentran presentes todas las especies de algunos géneros de reptiles (de ranos Ameiva, y de culebras Uromacer, entre otros). Se encuentran también  especies endémicas con distribución geográfica muy restringida (Anolis altavelensis, Sphaerodactylus ariasae).  En las playas del parque salen a desovar tortugas marinas, principalmente el carey (Eretmochelys imbricata) y el tinglar (Dermochelys coriacea).  Los careyes juveniles también se encuentran en altas densidades en las  zonas de arrecife coral del parque, así como los de tortuga verde (Chelonia mydas).  El Parque es además hábitat importante para la jicotea o tortuga sureña de La Española (Trachemys decorata), endémica y críticamente amenazada.
Además, Jaragua es hábitat de numerosas especies de aves nativas, endémicas, y migratorias.  Se han reportado unas 130 especies de aves para el Parque Jaragua, de las cuales 76 son residentes nativas, 10 endémicas y 47 migratorias. En el Parque también se encuentran las mayores poblaciones de la isla de paloma coronita (Patagioenas leucocephala), y posiblemente de todo el Caribe insular, las cuales anidan allí en enormes bancos. Asimismo, posee las poblaciones más importantes de la paloma ceniza (Columba inornata), especie antillana amenazada. En sus islas y cayos adyacentes anida la colonia de la gaviota oscura (Sterna fuscata) mas grande históricamente conocida de la región del Caribe.
El Parque actúa como reserva a importantes poblaciones relicto de dos especies endémicas y amenazadas de mamíferos: el solenodonte (Solenodon paradoxus), y la jutía (Plagiodontia aedium),  así como de 11 especies de murciélagos. El manatí antillano (Trichechus manatus manatus), en peligro de extinción, habita y se alimenta en los extensos pastos marinos del Parque.  Los delfines pico de botella (Tursiops truncatus) son frecuentemente avistados cerca de la isla Alto Velo.
La fauna de invertebrados está todavía relativamente poco estudiada, pero recientemente se han descrito especies nuevas para la ciencia en numerosos taxa.
Arqueología
El Parque Nacional Jaragua es rico en yacimientos arqueológicos de la época pre-hispánica. El más antiguo de estos sitios conocidos data del 2,590 A.C. y corresponde a asentamientos indígenas avanzados. La máxima expresión de esta cultura indígena se encuentra en los Taínos, habitantes de característica agroforestal, dominantes a la llegada de Cristóbal Colón.
Los taínos establecieron cierta división territorial, dividida en cacicazgos, como el cacicazgo de Xaraguá en la región suroeste, origen de la denominación de Jaragua dada al área protegida. Dentro del parque existe un número de cavernas como El Guanal, la Cueva La Poza y la Cueva Mongó, que contienen en su interior pictografías, petroglifos y artefactos de esta época.
Laguna de Oviedo
Se encuentra en el límite noreste del Parque Nacional Jaragua.  Mide  28 km2 de superficie.  En sus aguas altamente salinas confluyen varias fuentes de agua dulce, encontrándose asociadas a ella extensos manglares y numerosas aves acuáticas. Entre sus peces se encuentran especies hasta ahora sólo conocidas de esta laguna, como lo es el Cyprinodon nicholsi, el mayor de todas las especies conocidas de este interesante grupo de peces. Entre las aves acuáticas, se destacan sus colonias de flamencos (Phaenicopterus ruber) y cucharetas (Ajaia ajaia).  Otras aves comunes son la garza real, la garza azul, y numerosas gaviotas y playeros.  Muchas de estas aves anidan en los cayos de la laguna o en otras zonas del parque Jaragua.  También la paloma coronita a menudo establece sus bancos de anidación en manglares y caños aledaños a la laguna.
Bahía de las Aguilas
Bahía de las Aguilas es una playa de unos 4 km de longitud ubicada en la costa oeste del Parque.  Es sin lugar a dudas una de las playas más hermosas del país, sino del mundo. Está formada por finas arenas blancas provenientes de los hermosos arrecifes de coral que se encuentran cerca de la costa.  Esta playa anida la tortuga tinglar (Dermochelys coriacea) y carey (Eretmochelys imbricata).  Tambien, en la zona arenosa que esta en la base del farallón rocoso mas cercano a la playa, anidan en grandes concentraciones las iguanas rinoceronte (Cyclura cornuta) de toda la zona. 
En años recientes el desarrollo turístico de Bahía ha sido una gran fuente de debate en la sociedad dominicana, ocupando amplios espacios en los medios de comunicación. Debido a la proximidad de los arrecifes a la costa, cualquier contaminación terrestre cercana podría degradarlos rápidamente.  Por esto, el Grupo Jaragua piensa que el modelo de desarrollo compatible con Bahía debe ser sumamente respetuoso del medio ambiente.  Ver: Cinco argumentos para el desarrollo sostenible de Bahia
Islas
El Parque Jaragua posee dentro de sus límites dos islas (Beata y Alto Velo) así como un cayo formado por un arrecife emergente conocido como Los Frailes. 
Isla Beata
La isla Beata tiene aproximadamente unos 47 km2 de superficie.  Se encuentra a unos 6 km del sur del procurrente de Barahona. Fue bautizada por Cristóbal Colón. Su suelo es roca caliza, y la vegetación predominante es el bosque seco subtropical, aunque también hay vegetación de playa, humedales salobres y manglares a lo largo de su costa. 
A principios del siglo XVII los colonizadores habían establecido fincas ganaderas que fueron posteriormente abandonadas. 
En la actualidad, ratas, perros, gatos y cerdos cimarrones deambulan por la isla.   Entre los daños que provocan se encuentra el saqueo de nidos de iguanas así como la depredación de iguanas jóvenes, se comen la vegetación y son una amenaza genera a toda la fauna nativa de la isla.
En 1959 se estableció una colonia que funcionaba como cárcel, pero fue abandonada 3 años después y los edificios ahora se encuentran en ruinas.  El único asentamiento permanente lo constituye un grupo de edificios pertenecientes a la Marina de Guerra de la RD.
En toda Beata es común ver la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta), especialmente en la playa de pescadores durante la época de anidamiento.
La isla Beata tiene una herpetofauna sumamente interesante, incluyendo una importante población de la iguana Cyclura cornuta, y la especie de reptil más pequeño del mundo, la salamanquejita de Beata (Sphaerodactylus ariasae).
Isla Alto Velo
La isla Alto velo consiste en un promontorio de piedra que emerge desde el mar. La isla mide aproximadamente un kilómetro cuadrado, y su altura máxima es de 169m. Mañón-Arredondo (1970) dice que el nombre de la isla se debe a su majestuosa silueta que se observa a grandes distancias desde el mar, dando la apariencia de un buque con sus velas desplegadas.
Se dice que la alta silueta de la isla habría guiado a Cristóbal Colón hasta sus playas a finales de agosto de 1492, cuando la descubrió y le dio el nombre de Alta Vela.  Ese mismo día, Colón había descubierto la foca del Caribe (Monachus tropicalis) y Alto Velo era la única localidad de La Española en que la especie había sido observada.  La especie fue perseguida a lo largo de cuatro siglos, especialmente en los siglos XVII y XVIII por su aceite, carne y piel, hasta que desaparecieron. 
La isla Alto Velo fue muy famosa en el pasado por la explotación de guano (excremento de los murciélagos), utilizado como fertilizante por su alto contenido en nitrógeno y fósforo.  Como parte de la historia de la isla, en 1840 existía allí un campamento pesquero haitiano, cuyos pescadores al parecer introdujeron chivos y perros a la isla.
En la isla existe un faro de concreto de unos 20 metros de altura, actualmente en desuso y en en ruinas. Hasta fines de los 1980s, la isla estuvo habitada por un solo marino, encargado de la operación del faro localizado en el punto más alto de la isla.  Esta persona fue al parecer quien introdujo los gatos a la isla.
Tanto Alto Velo como Los Frailes son de especial importancia para la anidación de aves marinas, particularmente la gaviota oscura (Sterna fuscata), la cual tiene en Alto Velo su colonia de anidamiento más grande del Caribe.  En 1950 se estimaron 600,000 mil huevos de la gaviota oscura, sin embargo, para 1979 sólo se contabilizaron 20-25 mil aves, y se reportó que los pescadores y marinos (de la Marina de Guerra de la RD) recogían los huevos.  (Ottenwalder 1979).
La isla de Alto Velo tiene una especie endémica, el lagarto Anolis altavelensis.  Históricamente, Alto Velo era el único sitio de anidamiento en masa de tortugas marinas de La Española, y probablemente de las Antillas Mayores.  Hay reportes de colecta de huevos por los colonizadores. 
Comunidades Aledañas
Existen varios asentamientos humanos tanto dentro como fuera de los límites del Parque.  Los principales pueblos están ubicados cerca de la carretera, siendo los mayores Oviedo (2556 habitantes en 2002) y Pedernales (13114 habitantes 2002). Otros poblados menores próximos al Parque son Juancho, La Colonia (Nueva Esperanza), El Cajuil, Tres Charcos y Manuel Goya.  Dentro del Parque, existen varios campamentos pesqueros, donde la mayoría de los pescadores residen temporalmente.  Los principales son: Trudillé, Piticabo, Isla Beata y Lanza Zó.
PescaEl Parque Nacional Jaragua 

Ocupa la porción Sur del procurrente de Barahona, en el límite suroeste de la República Dominicana con Haití  (Provincia Pedernales). Incluye en sus límites a las islas de Beata y Alto Velo, así como a los cayos denominados Los Frailes y Piedra Negra.  Con 1,536 km2 de extensión, es una de las áreas protegidas más importantes del Caribe insular.  Desde 2002, es una de las zonas núcleo de la Reserva de la Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo. También, es una de las Áreas Importantes para la Conservación de Aves (AICA) de la Republica Dominicana.

El Parque Jaragua representa de manera única e incomparable la naturaleza prístina de las Antillas, particularmente de los ecosistemas áridos y costero-marinos. Contiene numerosos ecosistemas, desde distintos tipos de bosques naturales hasta playas, costas rocosas, humedales, pastos marinos y arrecifes de coral.

Es una muestra singular de ecosistemas pertenecientes  a importantes provincias biogeográficas de La Española y las Antillas, que han servido como centros de especiación para el resto del Caribe. Esto hace que su flora y su fauna sean únicas, encontrándose altos niveles de endemismo (o sea, especies que solo existen ahí).  

El Parque representa la única porción bajo protección de zonas bajas, costeras y marinas de la "Paleoisla del Sur", una de las dos islas que que se unieron para conformar la actual isla de La Española. Debido a que estas paleoislas actuaron como centros de colonización y especiación independientes, en Jaragua convergen diversas especies cercanamente emparentadas, pero distintas, como: las iguanas de Ricord y Rinoceronte y las jicoteas Trachemys stejnegeri vicina y Trachemys decorata, entre muchas otras.

Creación

El Parque Jaragua fue fue establecido el 11 de Agosto de 1983 mediante el Decreto Presidencial (no. 1315), pero su definición actual corresponde a la definida por Ley Sectorial de Áreas Protegidas (no. 202 de 2004), que fue confirmada por el decreto presidencial no. 517 de 2009.

Actualmente tiene una extensión total de 1,536 km², de los cuales  su zona costero-marina abarca unos 900 km².  Los estudios técnicos que sirvieron de base para proponer el establecimiento del Parque Nacional Jaragua se hicieron en 1981-1982, por la Subsecretaría de Recursos Naturales de la Secretaría de Estado de Agricultura, con la cooperación del Servicio Alemán de Cooperación Social – Técnica (DED). Actualmente el Parque está administrado por el Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad, del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la RD. 

Terreno

El terreno del parque está formado por terrazas calizas de origen marino que parecen escalones de gigantes, y llanos costeros. Mucha de la roca caliza de su terreno esta erosionada formando lo que se conoce como "diente de perro", que es difícil de caminar.  Esta natural fisiografía y aridez, le ha conferido una protección natural histórica ante la mayor parte de actividades humanas, permitiendo que muchas especies únicas sobrevivieran hasta hoy. Esta protección ha sido reforzada después de ser declarado como Parque Nacional.

Vegetación

Doce tipos de asociaciones vegetales terrestres han sido descritas para el Parque.  A grandes rasgos, se destaca una gran cantidad de plantas adaptadas a la alta radiación solar y escasa precipitación.  Hay muchas especies únicas de Jaragua, destacándose la canelilla de Jaragua (Pimenta haitensis, planta aromática y medicinal de distribución casi restringida al Parque), el guanito de Cabo Rojo (Coccothrinax ekmanii), la palma cacheo de Oviedo (Pseudophoenix ekmanii) y el melón espinoso de Pedernales (Melocactus intortus var. pedernalensis)

Entre sus ecosistemas marinos se encuentran las zonas más extensas y mejor conservadas de praderas de hierbas marinas de la región, las cuales sirven a su vez de soporte a especies animales amenazadas y/o de valor pesquero, como el lambí (Strombus gigas) y la langosta espinosa (Panulirus argus).

Fauna

Incluye numerosas especies de alto valor económico, de valor pesquero, así como especies en peligro crítico (según la Lista Roja de la UICN). 

En cuanto a reptiles, Jaragua posee una fauna muy diversa; entre los representantes más llamativos están las dos especies endémicas de iguanas de las rocas: la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) y la altamente amenazada iguana de Ricord (Cyclura ricordi), endémica de la zona.  Es el Parque además el único sitio de La Española donde se encuentran presentes todas las especies de algunos géneros de reptiles (de ranos Ameiva, y de culebras Uromacer, entre otros). Se encuentran también  especies endémicas con distribución geográfica muy restringida (Anolis altavelensis, Sphaerodactylus ariasae).  En las playas del parque salen a desovar tortugas marinas, principalmente el carey (Eretmochelys imbricata) y el tinglar (Dermochelys coriacea).  Los careyes juveniles también se encuentran en altas densidades en las  zonas de arrecife coral del parque, así como los de tortuga verde (Chelonia mydas).  El Parque es además hábitat importante para la jicotea o tortuga sureña de La Española (Trachemys decorata), endémica y críticamente amenazada.

Además, Jaragua es hábitat de numerosas especies de aves nativas, endémicas, y migratorias.  Se han reportado unas 130 especies de aves para el Parque Jaragua, de las cuales 76 son residentes nativas, 10 endémicas y 47 migratorias. En el Parque también se encuentran las mayores poblaciones de la isla de paloma coronita (Patagioenas leucocephala), y posiblemente de todo el Caribe insular, las cuales anidan allí en enormes bancos. Asimismo, posee las poblaciones más importantes de la paloma ceniza (Columba inornata), especie antillana amenazada. En sus islas y cayos adyacentes anida la colonia de la gaviota oscura (Sterna fuscata) mas grande históricamente conocida de la región del Caribe.

El Parque actúa como reserva a importantes poblaciones relicto de dos especies endémicas y amenazadas de mamíferos: el solenodonte (Solenodon paradoxus), y la jutía (Plagiodontia aedium),  así como de 11 especies de murciélagos. El manatí antillano (Trichechus manatus manatus), en peligro de extinción, habita y se alimenta en los extensos pastos marinos del Parque.  Los delfines pico de botella (Tursiops truncatus) son frecuentemente avistados cerca de la isla Alto Velo.

La fauna de invertebrados está todavía relativamente poco estudiada, pero recientemente se han descrito especies nuevas para la ciencia en numerosos taxa.

Arqueología

El Parque Nacional Jaragua es rico en yacimientos arqueológicos de la época pre-hispánica. El más antiguo de estos sitios conocidos data del 2,590 A.C. y corresponde a asentamientos indígenas avanzados. La máxima expresión de esta cultura indígena se encuentra en los Taínos, habitantes de característica agroforestal, dominantes a la llegada de Cristóbal Colón.

Los taínos establecieron cierta división territorial, dividida en cacicazgos, como el cacicazgo de Xaraguá en la región suroeste, origen de la denominación de Jaragua dada al área protegida. Dentro del parque existe un número de cavernas como El Guanal, la Cueva La Poza y la Cueva Mongó, que contienen en su interior pictografías, petroglifos y artefactos de esta época.

Laguna de Oviedo

Se encuentra en el límite noreste del Parque Nacional Jaragua.  Mide  28 km2 de superficie.  En sus aguas altamente salinas confluyen varias fuentes de agua dulce, encontrándose asociadas a ella extensos manglares y numerosas aves acuáticas. Entre sus peces se encuentran especies hasta ahora sólo conocidas de esta laguna, como lo es el Cyprinodon nicholsi, el mayor de todas las especies conocidas de este interesante grupo de peces. Entre las aves acuáticas, se destacan sus colonias de flamencos (Phaenicopterus ruber) y cucharetas (Ajaia ajaia).  Otras aves comunes son la garza real, la garza azul, y numerosas gaviotas y playeros.  Muchas de estas aves anidan en los cayos de la laguna o en otras zonas del parque Jaragua.  También la paloma coronita a menudo establece sus bancos de anidación en manglares y caños aledaños a la laguna.

Bahía de las Aguilas

Bahía de las Aguilas es una playa de unos 4 km de longitud ubicada en la costa oeste del Parque.  Es sin lugar a dudas una de las playas más hermosas del país, sino del mundo. Está formada por finas arenas blancas provenientes de los hermosos arrecifes de coral que se encuentran cerca de la costa.  Esta playa anida la tortuga tinglar (Dermochelys coriacea) y carey (Eretmochelys imbricata).  Tambien, en la zona arenosa que esta en la base del farallón rocoso mas cercano a la playa, anidan en grandes concentraciones las iguanas rinoceronte (Cyclura cornuta) de toda la zona. 

En años recientes el desarrollo turístico de Bahía ha sido una gran fuente de debate en la sociedad dominicana, ocupando amplios espacios en los medios de comunicación. Debido a la proximidad de los arrecifes a la costa, cualquier contaminación terrestre cercana podría degradarlos rápidamente.  Por esto, el Grupo Jaragua piensa que el modelo de desarrollo compatible con Bahía debe ser sumamente respetuoso del medio ambiente.  Ver: Cinco argumentos para el desarrollo sostenible de Bahia

Islas

El Parque Jaragua posee dentro de sus límites dos islas (Beata y Alto Velo) así como un cayo formado por un arrecife emergente conocido como Los Frailes. 

Isla Beata

La isla Beata tiene aproximadamente unos 47 km2 de superficie.  Se encuentra a unos 6 km del sur del procurrente de Barahona. Fue bautizada por Cristóbal Colón. Su suelo es roca caliza, y la vegetación predominante es el bosque seco subtropical, aunque también hay vegetación de playa, humedales salobres y manglares a lo largo de su costa. 

A principios del siglo XVII los colonizadores habían establecido fincas ganaderas que fueron posteriormente abandonadas. 

En la actualidad, ratas, perros, gatos y cerdos cimarrones deambulan por la isla.   Entre los daños que provocan se encuentra el saqueo de nidos de iguanas así como la depredación de iguanas jóvenes, se comen la vegetación y son una amenaza genera a toda la fauna nativa de la isla.

En 1959 se estableció una colonia que funcionaba como cárcel, pero fue abandonada 3 años después y los edificios ahora se encuentran en ruinas.  El único asentamiento permanente lo constituye un grupo de edificios pertenecientes a la Marina de Guerra de la RD.

En toda Beata es común ver la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta), especialmente en la playa de pescadores durante la época de anidamiento.

La isla Beata tiene una herpetofauna sumamente interesante, incluyendo una importante población de la iguana Cyclura cornuta, y la especie de reptil más pequeño del mundo, la salamanquejita de Beata (Sphaerodactylus ariasae).

Isla Alto Velo

La isla Alto velo consiste en un promontorio de piedra que emerge desde el mar. La isla mide aproximadamente un kilómetro cuadrado, y su altura máxima es de 169m. Mañón-Arredondo (1970) dice que el nombre de la isla se debe a su majestuosa silueta que se observa a grandes distancias desde el mar, dando la apariencia de un buque con sus velas desplegadas.

Se dice que la alta silueta de la isla habría guiado a Cristóbal Colón hasta sus playas a finales de agosto de 1492, cuando la descubrió y le dio el nombre de Alta Vela.  Ese mismo día, Colón había descubierto la foca del Caribe (Monachus tropicalis) y Alto Velo era la única localidad de La Española en que la especie había sido observada.  La especie fue perseguida a lo largo de cuatro siglos, especialmente en los siglos XVII y XVIII por su aceite, carne y piel, hasta que desaparecieron. 

La isla Alto Velo fue muy famosa en el pasado por la explotación de guano (excremento de los murciélagos), utilizado como fertilizante por su alto contenido en nitrógeno y fósforo.  Como parte de la historia de la isla, en 1840 existía allí un campamento pesquero haitiano, cuyos pescadores al parecer introdujeron chivos y perros a la isla.

En la isla existe un faro de concreto de unos 20 metros de altura, actualmente en desuso y en en ruinas. Hasta fines de los 1980s, la isla estuvo habitada por un solo marino, encargado de la operación del faro localizado en el punto más alto de la isla.  Esta persona fue al parecer quien introdujo los gatos a la isla.

Tanto Alto Velo como Los Frailes son de especial importancia para la anidación de aves marinas, particularmente la gaviota oscura (Sterna fuscata), la cual tiene en Alto Velo su colonia de anidamiento más grande del Caribe.  En 1950 se estimaron 600,000 mil huevos de la gaviota oscura, sin embargo, para 1979 sólo se contabilizaron 20-25 mil aves, y se reportó que los pescadores y marinos (de la Marina de Guerra de la RD) recogían los huevos.  (Ottenwalder 1979).

La isla de Alto Velo tiene una especie endémica, el lagarto Anolis altavelensis.  Históricamente, Alto Velo era el único sitio de anidamiento en masa de tortugas marinas de La Española, y probablemente de las Antillas Mayores.  Hay reportes de colecta de huevos por los colonizadores. 

Comunidades Aledañas

Existen varios asentamientos humanos tanto dentro como fuera de los límites del Parque.  Los principales pueblos están ubicados cerca de la carretera, siendo los mayores Oviedo (2556 habitantes en 2002) y Pedernales (13114 habitantes 2002). Otros poblados menores próximos al Parque son Juancho, La Colonia (Nueva Esperanza), El Cajuil, Tres Charcos y Manuel Goya.  Dentro del Parque, existen varios campamentos pesqueros, donde la mayoría de los pescadores residen temporalmente.  Los principales son: Trudillé, Piticabo, Isla Beata y Lanza Zó.

Pesca

La pesca se lleva a cabo en la zona del Parque Jaragua desde hace más de 50 años desde una serie de campamentos ubicados en distintas playas a lo largo de su costa.  Los principales campamentos son Trudillé, Piticabo, Lanza Zó e Isla Beata (ver mapa). Los pescadores allí trabajan de manera artesanal, desde yolas con motores fueraborda y generalmente mantiéndose cerca de la costa. Sin embargo, esta actividad es una de las principales actividades económicas de toda la provincia Pedernales.  De hecho, la zona de Jaragua sustenta a la mayor pesquería de langosta (Panulirus argus) del país, y a una de las mayores de lambí o caracol (Strombus gigas). 

La pesca se lleva a cabo en la zona del Parque Jaragua desde hace más de 50 años desde una serie de campamentos ubicados en distintas playas a lo largo de su costa.  Los principales campamentos son Trudillé, Piticabo, Lanza Zó e Isla Beata (ver mapa). Los pescadores allí trabajan de manera artesanal, desde yolas con motores fueraborda y generalmente mantiéndose cerca de la costa. Sin embargo, esta actividad es una de las principales actividades económicas de toda la provincia Pedernales.  De hecho, la zona de Jaragua sustenta a la mayor pesquería de langosta (Panulirus argus) del país, y a una de las mayores de lambí o caracol (Strombus gigas). 







































http://www.grupojaragua.org.do/pnj.html


Por qué no hay resultados sobre Odebrecht en la República Dominicana?

Por qué no hay resultados sobre Odebrecht en la República Dominicana?

Andrés L. Mateo - 2 de febrero de 2017 - 12:12 am -  1
http://acento.com.do/2017/opinion/8425566-no-resultados-odebrecht-la-republica-dominicana/


amateo

Andrés L. Mateo

amateo

Escritor, novelista, poeta, educador, critico literario, ensayista, investigador y filósofo. Ganador del Premio Nacional de Literatura 2004. Estudió Filología en la Universidad de La Habana. Actualmente es Decano de Estudios Generales, de la Universidad APEC. autor de las novelas Pisar los dedos de Dios,1979. La otra Penélope, 1982. La balada de Alfonsina Bairán, 1992. El Violín de la Adúltera, 2007.

Como fenómeno de corrupción, el caso ODEBRECHT tiene características singularísimas, que en cada país configuran un perfil particular. La primera de esas características es el hecho de que se trató de una estrategia de Estado destinada a posicionar en el mercado internacional las empresas constructoras de capital brasileño. El propio presidente Lula impulsaba el posicionamiento de las empresas, y ofrecía el financiamiento de los proyectos a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico del Brasil, incentivado porque, en ese momento, el modelo brasileño se vendía como un modelo exitoso.  Al margen de que Lula pudiera o no conocer las estrategias que para obtener contratos empleaba ODEBRECHT, lo cierto es que quien impulsaba a las empresas era el Estado brasileño. El segundo elemento destacable es que la corrupción no era un componente casuístico, y se situaba como un elemento planificado incluido en el costo. Hasta el punto de que dentro del organigrama figuraba la Oficina de Operaciones Estructuradas, que no era más que la pantalla para hacer fluir un sofisticado sistema  financiero que permitiera circular sobornos a nivel internacional. Un tercer aspecto es el tinglado político empresarial armado alrededor de la compleja trama de corrupción. El caso ODEBRECHT no tiene un acta de nacimiento propia, surgió en medio de la investigación del LAVA-JATO, que es un despliegue de corrupción dentro de la empresa estatal brasileña PETROBRAS, pero tan pronto saltó a la palestra fue perfilando un acontecimiento de trascendencia mundial.
Lo concreto es que en los países concernidos  ha habido resultados, mientras en  República Dominicana todas las acciones han estado motivadas por los hechos externos que han obligado a impulsar una “investigación”, que a todas luces no conduce a ninguna parte. Mes y medio después el Procurador no ha judicializado nada. Todo parece indicar que se deriva hacia un caso de encubrimiento. ¿Por qué se apuesta al olvido en nuestro país? ¿Cuáles son las causas reales que hacen del caso ODEBRECHT un juicio político a las autoridades dominicanas? Veamos algunas razones objetivas:
1ro. En ningún otro país de América ODEBRECHT tuvo tanta influencia política. Cuando el 23 de febrero Joao Santana fue arrestado por la policía federal del Brasil, llegaba de la República Dominicana. Tenía una oficina en el Palacio Nacional y había dirigido la campaña del 2011 de Danilo Medina; y la reelección del 2016. Se trataba de una figura pletórica de poder, muy próxima al Presidente de la República, y mimada por el sector oficial.
2do. Las investigaciones han determinado que las oficinas particulares de Joao Santana eran, al mismo tiempo, las oficinas que permitían la redistribución del soborno a nivel continental. En la investigación de Gustavo Gorriti, “La ruta Dominicana” se establece que “Cine & Arte”, empresa de carpeta a través de la cual se manejaba el dinero de los sobornos, funcionaba en la calle Helio Num.102; el mismo local de Joao Santana para trabajar por la reelección de Danilo Medina.
3ro. Incluso antes de ganar las elecciones, Danilo Medina asumió el modelo brasileño. Con frecuencia hacía referencia a Lula y a Dilma, y daba a entender que lo que entonces era un modelo exitoso era lo que  él seguiría. Tanto fue así que Joao Santana no era más que un gesto de extrema confianza del líder brasileño. Una debilidad, un cariñito.
4to. Dada la ascendencia política de ODEBRECHT como empresa, todo el estamento institucional del país se contaminó de corrupción. De Marcelo Mascarenhas Kertesz, hasta Gonzalo Monteverde y María Isabel Carmona, la red era un laberinto financiero que tenía que contar con el aparato del Estado. No es posible montar un operativo financiero de esa magnitud sin la palanca del poder.  Es el nivel de Hipercorrupción lo que impide arribar a un resultado en la República Dominicana. No hay como profundizar en esa investigación y dejar intacto el sistema de corrupción que impera en el país.
Lo que va a forzar un resultado con relación al caso ODEBRECHT en la República Dominicana, por lo tanto,  es la movilización popular. Hay que demostrar que ODEBRECHT y TUCANO son un punto de inflexión en el país, gritarlo a pleno pulmón, hacer un verdadero ejercicio de ciudadanía que empuje al cambio. ¡Ni un paso atrás!

miércoles, 1 de febrero de 2017

MONASTERIO ETIOPES DEL LAGP TANA

Monasterios etíopes del lago Tana

Monasterios etíopes del lago Tana

Publicado por  el ene12, 2016
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281El lago Tana, el mayor de Etíopía, es un pequeño mar interior de agua dulce en un país sin mar. La capital lacustre por excelencia, Bahir Dar, no tiene nada que ver con esa imagen tópica de la Etiopía de la pobreza extrema. Se trata de una ciudad limpia, próspera y ordenada, en cuyas riveras, moteadas de umbrosos árboles, suelen congregarse los lugareños a contemplar extasiados las puestas de sol.
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Las orillas del lago en Bahir Dar son un bellísimo lugar de recreo/ Foto: Fco. López-Seivane
El lago, que en algunos puntos llega a tener una distancia de setenta y cinco kilómetros de costa a costa, cuenta con treinta islas y otros tantos monasterios. Algunas están habitadas y otras no, pero todas tienen su monasterio en lo más alto, aunque también los hay que se levantan en apartadas penínsulas. Para visitarlos, hay que hacer en ocasiones horas de navegación y trepar por senderos empinados a la umbría de antiguos cafetales. La mayoría se encuentran en un estado de conservación deplorable. Suelen ser pequeños edificios circulares que encierran un cubo en su interior, la iglesia propiamente dicha. En uno de los más remotos, el Tana Chekros, a dos horas y media de navegación y cuarenta y cinco minutos a pie, es donde se dice que el Arca de la Alianza estuvo escondida ochocientos años, antes de ser trasladada a su asiento actual en Axum.
El monasterio Ura Kidane Mehret (Nuestra Señora de la Misericordia), en la península de Zege, es de los más notables. Hay media hora de camino pedregoso, ladera arriba, desde el embarcadero hasta el cenobio. Tal vez por ser el más visitado, todo el camino está salpicado de vendedores de souvenirs que no cesan de atosigar a los esforzados visitantes. Los murales que cubren las paredes de su capilla interior reflejan escenas bíblicas y leyendas de la historia sagrada, desde la Coronación de María hasta imágenes de San Marcos alanceando a los infieles. Una manera, sin duda, de enseñar los fundamentos de la religión a gentes iletradas. Lo curioso es que los murales que se contemplan fueron pintados sobre telas de algodón que, después, se pegaron a las paredes de barro y paja del templo. No son obra de ningún artista consagrado, sino la labor callada de monjes y sacerdotes locales.
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Las paredes del cubo interior (la iglesia) de Ura Kidane Mehret estan cubiertas de policromos murales/ Foto: Fco. López-Seivane
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Detalle en uno de los murales/ Fotos: Fco. López-Seivane
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En este mural puede observarse a San Jorge venciendo al dragón/ Fotos: Fco. López-Seivane
Claro que eso debió de ser en otro tiempo, porque los monjes actuales se pasan el día sentados a la puerta de sus celdas, esperando turistas para pedirles dinero, teléfonos, relojes…, lo que sea. Descorazona un poco ver que su fe se ha anquilosado y su religión consiste únicamente en pedir sin trabajar. Resulta también difícil de perdonar que auténticas joyas de arquitectura lacustre como este monasterio, fundamentales en la historia del cristianismo etíope, hayan cambiado sus originales y fantásticos tejados cónicos de paja de teff, el cereal endémico de la región, por horribles cubiertas de hierro corrugado. Ya sabemos que los tejados de paja hay que rehacerlos cada dos o tres años, pero ¿qué otra cosa tienen que hacer tantos monjes ociosos?
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El monasterio Ura Kidane Mehret y su moderno tejado que rompe con la tradición y el buen sentido/ Foto: Fco. López-Seivane
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Los monjes de Azwa Mariam ya no piden limosnas, sino relojes y teléfonos/ Foto: Fco. López-Seivane
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Este anciano monje de Azwa Mariam pasa el día contemplando el trajín de los turistas/ Foto: Fco. López-Seivane
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En esta humilde celda vive el monje de la imagen, sin otro lecho que el suelo/ Foto: Fco. López-Seivane
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Eso si, en todos los monasterios hay que entrar descalzo/ Foto: Fco. López-Seivane
Kibran Gebriel es uno de los monasterios más importantes del lago, cuya iglesia data del siglo XIII, aunque hubo de ser restaurada en el XV. Cuenta con una especie de claustro circular, una suerte de deambulatorio que envuelve la iglesia propiamente dicha. Al estar más expuestos a los elementos, las frescos de las paredes han desaparecido casi por completo. Aquí se puede visitar también un torreón de piedra que hace las veces de museo, donde se conserva una buena colección de cruces de metal. Cada región o antiguo reino de Etiopía tiene una cruz característica: Axum, Gondar, Laliblela y Gebriel, que hace muy fácil asociar a su portador con ella. También hay algunos valiosos manuscritos ilustrados con dibujos polícromos, que son guardados como auténticas joyas por dos monjes, únicos habitantes del lugar.
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Este apartado monasterio, Kibran Gabriel,  aún conserva el recogimiento de otros tiempos, aunque sus frescos exteriores han desaparecido/ Fotos: Fco. López-Seivane
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Los únicos dos monjes que lo cuidan/ Foto: Fco. López-Seivane
Sorprendente resulta también que nadie puede pasar al maqdas (el santuario interior), excepto el sacerdote encargado de su custodia. ¿La razón? Todas las iglesias etíopes guardan en su sancta sanctorum una réplica del Arca de la Alianza, algo vedado a los ojos humanos, fieles o no, así que la liturgia y celebraciones tienen lugar en los pasillos que circundan el templo. Alguna día les contaré con más espacio la leyenda del Arca y su llegada a Etiopía.
Por el momento, sepan que no pocos de estos monasterios lacustres acogieron durante las guerras civiles etíopes muchos objetos de valor procedentes de  templos y palacios de todo el país. Algunos conservan pequeños ‘museos’, donde pueden contemplarse elaboradas coronas y cruces cargadas de historia. Otros, fueron saqueados.
El lago Tana por el que he navegado largamente, está surcado por numerosas tankwas, unas barquitas diminutas que los pescadores construyen con haces de cañas de papiro bien atados con cuerdas. Sólo se tarda un día en construirlas y duran sólo unas semanas. Después, el papiro comienza a empaparse y se van hundiendo lentamente. Los lugareños las emplean para pescar y transportar lo inimaginable entre sus islas y Bahir Dar, la gran ciudad del lago.
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Los tankwas son el medio tradicional de transporte en el lago Tana/ Foto: F. López-Seivane
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Estas frágiles embarcaciones también se emplean para pescar…/ Foto: Fco. López-Seivane
Aquí me despido, mientras contemplo desde la espléndida terraza del Kuriftu Resort cómo un joven pescador, de pie sobe su frágil tankwa,  lanza una y otra vez sus redes al agua.
Muchas de las imágenes que acompañan este reportaje han sido tomadas con una cámara Fujifilm X-T1GS.
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Puesta de sol en el Kuriftu Resort, en Bahir Dar, el mejor lugar para contemplar las puestas de sol/ Foto: Fco. López-Seivane
 Imagen de portada: Una devota visita Azwa Mariam/ Foto: Fco. López-Seivane
http://abcblogs.abc.es/cronicas-nomada/2016/01/12/viajar-monasterios-etiopes-lago-tana/