RENACER CULTIRAL

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Solo la cultura salva los pueblos.

miércoles, 5 de abril de 2017

¿FUE NULO EL PROCESO JUDICIAL DE JESÚS DE NAZARET?




¿Fue nulo el proceso judicial de Jesús de Nazaret?

http://queaprendemoshoy.com/fue-nulo-el-proceso-judicial-de-jesus-de-nazaret/
Hace unos años se publicó  Proceso a Jesús (Almuzara, 2013), una obra que ha adquirido cierta fama y en la que su autor, José María Ribas Alba, profesor de Derecho Romano de la Universidad de Sevilla, defiende que el proceso judicial a Cristo fue justo y legítimo, de acuerdo con la legalidad de su momento.
Según el profesor Ribas, a Jesús no lo mataron los fariseos ni los romanos, sino la ley y el Derecho. Pero nada más lejos de la realidad, dado que como aquí expondremos a Jesús lo mataron los intereses de la clase social que ostentaba el poder en el pueblo judío.
Mi propósito por tanto con este ensayo es demostrar, en base al texto histórico recogido en los Evangelios, así como en base a la historiografía de fuentes romanas y judías, la nulidad de la sentencia de muerte a Jesús de Nazaret, sobre la base la nulidad de los procesos judiciales que dieron lugar a dicha sentencia.

Nulidad
La nulidad es un concepto jurídico que declara que un acto, hecho o negocio jurídico no reúne los requisitos necesarios para su válida existencia, por lo que se debe tener por inexistente: nunca realmente ha llegado a nacer válidamente, y no despliega por tanto ningún efecto; todo lo que se haya hecho en base al mismo debe retrotraerse, para que las cosas queden como si nunca hubiese existido dicho acto, hecho o negocio jurídico declarado nulo, pues jurídicamente no ha llegado a existir.
La nulidad puede ser parcial (afecta solo a una parte del acto, hecho o negocio) o total. En el caso del proceso judicial a Jesús debemos entender que es total, pues no habría ninguna parte válida de los distintos procesos seguidos.

Coyuntura política y jurídica.
Judea y Galilea eran reinos clientelares, formaban una provincia perteneciente al Imperio Romano, que la había ocupado y se la había anexado en el año 63 a.C.
En la época de Jesús, la región de Judea contaba como autoridad romana con Poncio Pilatos, y la de Galilea con Herodes Antípas. La ley vigente era la del Derecho Romano, y el pueblo estaba sometido a la jurisdicción de los magistrados y las autoridades del Imperio.
No obstante los romanos permitían que los representantes del pueblo judío ejerciesen la autoridad moral y juzgasen en base a la ley y normas del pueblo judío, recogida desde miles de años antes en sus Escrituras. Este órgano era el Sanedrín o  Consejo Supremo Judío, formado por el sumo sacerdote y 70 hombres prominentes de Israel.


Así por tanto, había una doble autoridad:
  • Imperio Romano:
    • Judea: Poncio Pilato
    • Galilea: Herodes Antipas
  • Moral o Religiosa: El Sanedrín, sometido a su vez a la autoridad imperial.

Diversidad de procesos judiciales
El proceso judicial a Jesús de Nazaret fue doble:
  • Por un lado fue juzgado por el Sanedrín, la autoridad judía, bajo la acusación de blasfemia: declararse un Dios a sí mismo. Al declararse “Hijo de Dios” se ponía al mismo nivel de Dios mismo, y esto iba en contra de la ley judía. La pena en caso de demostrarse la comisión del delito era de muerte. Este proceso se inició e impulsó por buena parte de los altos representantes de los fariseos.
  • Por otro lado fue procesado por la autoridad romana, bajo la acusación de lesa majestad  y sedición: declararse un Rey y agitar al pueblo contra el Cesar. Al declararse “Rey de los Judíos” atenta contra el César, y la pena en caso de demostrarse la comisión del delito era de muerte. Este proceso se inició e impulsó por los representantes del Sanedrín.

Los fariseos
En la época de Jesús de Nazaret había distintos grupos o sectas religiosas judías, que se distinguían por su distinta interpretación de las ley judía o Escrituras Sagradas:
  • Fariseos
  • Esenios
  • Saduceos
  • Zelotes
De todos ellos, los que mayor aceptación por parte del pueblo, y también mayor poder habían alcanzado eran los fariseos, que ocupaban los puestos más prominentes en la jerarquía judía, y eran por lo general hombres ricos, con posesiones y formación. Eran la élite del pueblo, y representaban por así decirlo el judaísmo oficial.
Sus creencias religiosas se caracterizaban por enfatizar el formalismo: para ellos las formas eran lo más importante. Partían de la premisa de que no se podía explorar el interior de un hombre, por lo que el exterior, es decir, sus actos y lo que hacía, determinaban el fondo.
Esto chocó fuertemente con las enseñanzas de Jesús, que predicaba una visión de Dios menos formal y más afectiva, basada en el amor al prójimo.
Valga aquí en aras a la brevedad este burdo resumen, para poner en situación y contexto al lector, ya que este choque  doctrinal es desde luego mucho más amplio, y requeriría de un análisis e informe mucho más profundo, en tanto que la doctrina impartida por Jesús desbancaba de manera absoluta a lo que durante siglos había predicado y establecido la élite de los fariseos.

Lo buscaban para matarlo.
La sentencia de muerte a Jesús de Nazaret ya estaba dictada antes del proceso.
El citado enfrentamiento entre Jesús y los fariseos, que como ya dijimos antes eran hombres poderosos, se había recrudecido a lo largo de los años de vida pública de Jesús. Su gran autoridad a la hora de enseñar era acompañada de signos y milagros, y muchos ciudadanos tanto del pueblo judío como de otros pueblos creían en su mensaje.
Esto le convirtió en un hombre de gran prestigio y, según nos indican los Evangelios en distintas ocasiones, los fariseos lo buscaban para matarlo. Cada milagro que se hacía público y adquiría relevancia suponía un duro golpe contra el poderoso Sanedrín.
Tras uno de sus más importantes milagros, el de devolver a la vida a Lazaro, nos dice el Evangelio de Juan que se reunió el Sanedrín, preocupados por la gran fama que había adquirido Jesús. Dado que gracias a la resurrección de Lazaro muchos judíos creían en él como el Cristo, el hijo de Dios. Y decidieron que era un peligro y debían matarle.
¿Cómo puede ser justo un juicio si, antes de que se inicie el mismo, y sin contradicción ni pruebas, ni existiendo posible defensa para el acusado, ya se ha decidido la sentencia? Ésta sería la primera prueba de la absoluta nulidad, por tanto, del proceso seguido contra Jesús.

El prendimiento.
No fue ni mucho menos un proceso justo, sino una trama que tenía por objetivo asesinar a un opositor que ponía en entredicho el gobierno religioso de los poderosos fariseos.
Éstos, aprovechando su poder económico, compraron (con 30 monedas de plata) a uno de los discípulos del Nazareno, concretamente a Judas Iscariote, como infiltrado en el círculo privado de Jesús, a fin de señalar su paradero y entregarlo al Sanedrín.
Debemos aquí tener en cuenta que Jesús no tenía una residencia fija, se movía por un territorio extenso, y contaba con muchos seguidores que lo protegían, por lo cual no resultaba una misión fácil para los jefes fariseos el darle caza; de hecho los Evangelios nos indican que varias veces habían ya intentado apresarlo. Además en su prendimiento tenían que tratar de no escandalizar al pueblo y a los seguidores de Jesús, debía tratarse de una acción rápida y efectiva.
Finalmente, antes de la celebración de la Pascua (para no levantar escándalo durante la fiesta sagrada) y con nocturnidad y alevosía, mediante la ayuda de Judas Iscariote pudieron los hombres del Sanedrín apresar a Jesús mientras oraba en el huerto de Getsemaní.
Desde luego, la injusticia del proceso se vuelve aquí a poner de manifiesto, y es que el miedo por parte de los fariseos a capturar al Nazareno de forma pública revela que no estaban haciendo bien las cosas, no hubiesen tenido problemas en capturar a un verdadero delincuente a plena luz del día y sin tantos rodeos.

El proceso ante el Sanedrín.
El primer proceso judicial que afronta Jesús es ante el máximo órgano judicial y de poder religioso judío. La acusación que se le realiza es la de blasfemia, y se pide para él la pena de muerte.
Nada más detenerlo, y siendo de madrugada, se lo llevan a casa de Anás, que había sido sumo sacerdote. Un juicio ordinario nunca se podría producir de noche, sino que se habría producido de día y con una convocatoria pública ordinaria. Reunirse de noche y tan extraordinariamente es otro indicio más de la injusticia del proceso.
Desde luego, y según todo lo ya expuesto, podemos afirmar que no se trataba de juzgar de manera objetiva el delito, sino que perseguían obtener a toda costa la sentencia que buscaban los propios jueces, esto es, la muerte de Jesús.
Por ello, no existió defensa posible ni principio de contradicción entre las partes. Y tampoco declararon testigos objetivos. De hecho, se comenzó interrogando al acusado, y solicitando de él una declaración autoinculpatoria, mientras un guardia le pegaba. La ley judía exigía audiencia pública y la defensa del acusado ante un delito penado con pena capital, pero nada de eso se dio aquí.
De casa de Anás lo llevan a casa de su yerno Caifás, actual sumo sacerdote, donde está reunido el Sanedrín. Allí la táctica de los juzgadores fue la misma, siguieron intentando una declaración inculpatoria por parte del propio acusado.
Dado que los testigos tenían una gran relevancia en el proceso judicial de los judíos, pues según su ley varias declaraciones en contra suponían una prueba muy firme, llevaron los acusadores a falsos testigos que declaraban contra Jesús. Pero al no haber preparado adecuadamente dichos falsos testimonios, se contradecían unos con otros. Desesperados, seguían pidiendo al acusado que se declarase culpable.
“Plantearle preguntas al acusado y condenarlo en función de su respuesta constituyó [una] violación de la justicia formal” como bien indicaba en sus escritos el famoso abogado inglés Alexander Taylor Innes.
Finalmente el sumo sacerdote le pregunta bajo juramento divino “Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios” a lo que Jesús le respondió “Tú lo has dicho”. De lo cual Caifás dijo a los demás “Ha blasfemado, ¿qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia ¿qué decís?” y los demás sacerdotes dijeron “Es reo de muerte”.
Ya habían conseguido por tanto su objetivo, la pena de muerte. Todo el proceso violaba la justicia formal y los más elementales principios del derecho procesal judío. Es decir, el proceso era nulo de pleno derecho.

El Gobernador Pilato.
Dado que bajo la soberanía romana el Sanedrín no tenía poder para ejecutar su propia sentencia, puesto que solo el Imperio Romano podía ordenar la muerte de un reo, llevaron al sentenciado al palacio del gobernador Pilato.
El delito de blasfemia por el que lo habían sentenciado quedaba en la esfera de la religión judía, y por tanto no era motivo de muerte ante el derecho romano. Fue por ello que los sacerdotes judíos presentaron a Jesús ante Pilato como “Rey de los Judíos”, es decir, como rebelde ante el Imperio Romano.
Además indicaron a Pilato que Jesús era un elemento subversivo para el pueblo, y predicaba que no se pagasen impuestos al Cesar. Estas falsas acusaciones lo convertían en reo de sedición contra el Imperio, lo cual si podía dar lugar a su condena a muerte.
Sin embargo, debía ser tan evidente que Jesús no lo era que Pilato indicó que no veía delito alguno en él, y no quiere firmar su sentencia de muerte.
Interrogándolo de nuevo, Pilato descubre que Jesús es natural de Nazaret, perteneciendo esta localidad a la jurisdicción de Galilea, bajo el mandato de Herodes Antipas. Y dado que Herodes se encontraba esos días en su palacio de Jerusalen para celebrar la Pascua lo envía a él. Es decir, se declara incompetente judicialmente para condenar a un ciudadano de otra región.

En el Palacio de Herodes Antipas.
Así por tanto los fariseos se vieron obligados a llevar a Jesús ante Herodes. Y éste, que había oído hablar mucho de él, pues debía ser como dijimos antes un hombre de gran fama y prestigio sobre el pueblo, le pidió que hiciese un milagro. Dado que Jesús no le respondía, Herodes se enfadó y se burló de él, pero no atreviéndose a condenarlo a muerte lo devuelve a Pilato concediéndole a éste la jurisdicción.

De nuevo ante Pilato.
El gobernador Pilato sigue sin creer en la culpabilidad de Jesús como reo de sedición, pues no existen pruebas ni antecedentes, ni tampoco testigos fiables, y se nota que solo es una estratagema del Sanedrín para matar al nazareno por motivos religiosos. Así por tanto, y buscando de nuevo eludir su responsabilidad, saca al balcón a Jesús.
Dado que tenía otro delincuente apresado para crucificarlo, llamado Barrabás, sacó a ambos a su balcón, y concedió al pueblo por estar en ciernes de la fiesta de la Pascua que pudiesen liberar a uno de ellos. Desde luego es lógico deducir que pretendía con esta estrategia que no quisiesen soltar al criminal real, Barrabás, mientras que liberarían al hombre que nada había hecho, Jesús de Nazaret.
Aquí resulta clave lo que nos dice el Evangelio de Lucas: «Ustedes me han traído a este hombre, acusándolo de incitar al pueblo a la rebelión. Pero yo lo interrogué delante de ustedes y no encontré ningún motivo de condena en los cargos de que lo acusan; ni tampoco Herodes, ya que él lo ha devuelto a este tribunal. Como ven, este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte. 16 Después de darle un escarmiento, lo dejaré en libertad.
Sin embargo, los judíos allí presentes gritaron que liberase a Barrabás y crucificase a Jesús. ¿Cómo pudo ser esto así? Debemos tener en cuenta que todos los sacerdotes, junto con sus familiares, amigos y dirigentes fariseos habían sido quienes habían llevado allí a Jesús pidiendo su muerte, por lo que éstos debían estar allí en primera línea, agitando al pueblo. No era una representación real y homogénea del pueblo, sino que estaba muy sesgada por la presencia de los fariseos.

Sentencia de muerte.
Nos indican los evangelios que ante esto, Pilato se lavó públicamente las manos, en señal de que reconocía la profunda injusticia que se iba a cometer al soltar a un delincuente real y crucificar a un inocente. Pero no queriendo asumir más problemas con el pueblo judío, firmó finalmente la sentencia de muerte, indicando en una tablilla para público conocimiento que el reo se había declarado Rey de los Judíos.

Nulidad absoluta del proceso.
De todo lo expuesto se concluye la total y absoluta nulidad del proceso judicial seguido contra Jesús de Nazaret, siendo por tanto también nula la condena de muerte dictada contra el Nazareno.
  • La sentencia de muerte estaba decidida antes del proceso, por motivos políticos y religiosos, dado que Jesús amenazaba el poder de los fariseos.
  • La detención se realizó con nocturnidad y sin ningún tipo de garantías para el imputado.
  • El proceso ante el Sanedrín se desarrolló igualmente de noche, de manera sumaria, rápida, privada y sin audiencia pública.
  • No se respetaron los más elementales principios de un proceso justo, sin ningún tipo de garantías procesales para el acusado.
  • No se presentaron pruebas de cargo de entidad suficiente, ni testigos de cargo reales y fidedignos. No se probó la acusación de ninguna manera.
  • La culpabilidad y condena por blasfemia se derivó de una afirmación indirecta del propio acusado: “Tú lo has dicho”.
  • El Sanedrín lo presentó como culpable de sedición contra el Imperio Romano ante el gobernador: una falsa acusación, dado que lo habían condenado por blasfemia. El objetivo único de esta acusación en falso era obtener con dicha mentira la condena de muerte que ellos no podían ejecutar.
  • El gobernador romano Pilato indicó que era evidente que el reo era inocente del delito imputado, y lo quería soltar. Por ello no se atrevía a firmar la condena.
  • Herodes Antipas, gobernador de Galilea (y por tanto con jurisdicción sobre Nazaret) tampoco quiso firmar la condena, lo cual reafirma de nuevo la evidente inocencia de Jesús de los delitos de los que le acusaban.
  • Devuelto por Herodes a Poncio Pilato, este intentó de nuevo salvar a Jesús, entendiendo que se trataba de un inocente, pero la manipulación de los fariseos logró salvar al delincuente Barrabas y obligar a Pilato a condenar a Jesús.
  • Finalmente, se vuelve a evidenciar la inocencia cuando Pilato se lava las manos y firma la sentencia de muerte solo porque no ve otra salida para no crear conflicto con los poderosos del pueblo judío.

domingo, 2 de abril de 2017

Personas y Personalidades Sepultadas en el Panteón de la Patria en la Calle Las Damas de la Zona Colonial

Personas y Personalidades Sepultadas en el Panteón de la Patria en la Calle Las Damas de la Zona Colonial
-Antonio Duvergé héroe batalla 19 de marzo
-Ángel Perdomo prócer de la independencia
-Américo Lugo historiado, ensayista y escritor
-Antonio del Monte y Tejada primer historiador dominicano.
-Ambrosio de la Cruz patriota anti anexionista
-Antonio Batista patriota anti enxionista
-Benito Monción Durán independentista y restaurador
-Benigno Filomeno de Rojas ex presidente RD
-Balbina de Peña Viuda Sánchez, ( 2da esposa del Patricio Sánchez)
-Carlos de Lora héroe batalla de Santiago
-Concepción Bona independentista co autora de la primera bandera dominicana
-Cayetano Abad Rodríguez independentista y anti anexionsta
-Eugenio Perdomo anti anexionista fusilado por Pedro Santana
-Eugenio María de Hostos insigne educador boricua
-Emilio Prud'Homme autor letra himno dominicano
-Francisco Alberto Caamaño Deñó héroe revolución Abril 65 (cenotafio)
-Francisco Gregorio Billini ex presidente RD. Escritor y maestro
-Francisco Henríquez y Carvajal médico, escritor y ex presidente RD
-Fray Cipriano de Utrera sacerdote e historiador hispano dominicano
-Félix María Ruiz febrerista e independentista
-Gregorio Luperón militar, héroe restaurador
-Gaspar Polanco militar y ex presidente RD
-José Antonio Salcedo (Pepillo)
-José Vidal Pichardo héroe de la Rebelión de Santiago 1863
-José Pierre Thomas, héroe restaurador de origen haitiano
-José Gabriel García historiador
-José Joaquín Pérez poeta , abogado y político
-Juan Bautista Cambiasso creador de la Marina de Guerra
-Juan Alejandro Acosta uno de los fundadores de la Trinitaria
-José María Cabral ex presidente de la Rep.
-Juan Isidro Pérez fundador de la Trinitaria y ex presidente de RD
-José Joaquin Puello militar independenctista fusilado por Santana
-Juan Nepomuceno Ravelo trinitario ideador de la bandera dom.
-Juan Sánchez Ramírez héroe Batalla Palo Hincado
-José María Serra Trinitario e independentista
-José Reyes autor de la música del himno nacional
-José Núñez de Cáceres héroe de la independencia efímera
-María Trinidad Sánchez heroína tía de Sanchez y fusilada por Santana
-Pedro Alejandrino Pina García trinitario, independentista
-Pedro Ignacio Espaillat independentista y restaurador
-Pedro Henríquez Ureña escritor y poeta
-Pedro Francisco Bonó sociólogo e independentista
-Pedro Santana ex presidente de la Rep.
-Rafael Tomás Fernández Domínguez héroe revolución Abril 65
-Santiago Rodríguez Masagó héroe anti anexionista
-Salomé Ureña ilustre maestra dominicana
-Ulises Francisco Espaillat ex presidente RD
¿Quiénes entran o salen del Panteón?
El artículo dos, de cuatro que contiene la Ley 4463 de 1956, promulgada por Rafael Leónidas Trujillo, establece lo siguiente: "El Panteón de la Patria estará dedicado especialmente a guardar los despojos de los próceres y hombres ilustres dominicanos, para que descansen en un ambiente de carácter religioso".
Hasta la fecha hay 46 nichos ocupados por patriotas y figuras distinguidas, mientras que todavía hay espacio para otras 28 que ingresen en los delante, como podría ser el caso del expresidente Francisco Caamaño Deñó.
¿Quién decide los personajes que entran o salen del Panteón?
El artículo tres aclara este punto. "Se autoriza al Poder Ejecutivo a disponer, cuando lo considere oportuno, el traslado de los restos venerados de los dominicanos ilustres que reposan en la Capilla de los Inmortales de la Catedral de Santo Domingo Primada de América.
Además, para llevar los restos de una personalidad al Panteón se requiere del "mayor respeto y celebración de actos adecuados. El Poder Ejecutivo también tiene la potestad de trasladar el cuerpo sin vida de una figura desde cualquier otra parte del país hasta el Panteón.
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Historia y evolución de la Bandera Dominicana

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Historia y evolución de la Bandera Dominicana
Casi con toda seguridad, una parte importante de quienes hoy honran la bandera nacional ignoran todo de su historia y evolución, por lo que dan como un hecho que la actual ondeó en la Puerta del Conde el 27 de febrero de 1844.
La historia documenta otra cosa. La celebración del Día de la Independencia es ocasión propicia para conocer mejor sobre la enseña patria, tomando como fuente los textos de reputados historiadores.
Un dato que puede sorprender a muchos es que la primera bandera dominicana se origina en la bandera haitiana: dos franjas, azul arriba y rojo abajo, atravesados por una cruz blanca. Es decir, los cuarteles no estaban alternados como lo estarían después.
De conformidad con el historiador Rufino Martínez, las primera banderas confeccionadas por María Trinidad Sánchez y un grupo de mujeres entre las que se citan a Concepción Bona, Isabel Sosa y María de Jesús Piña.
"La bandera que ella confeccionara en los días anteriores a la fundación de la República, no tuvo, en el sentido de prioridad, el gran valor que por un tiempo se le quiso conceder, como tampoco lo alcanzó ninguna otra bandera atribuida a las manos de mujer con la misma finalidad, ya que la primera enarbolada en el Baluarte del Conde fue la adaptada de una que suministró el guarda-almacén del Gobierno Haitiano", escribe Martínez en la entrada “Sánchez, María Trinidad”, de su Diccionario Biográfico-Histórico Dominicano (1821-1930).
El dato del uso en un primer momento de la bandera haitiana es corroborado por el también historiador Orlando Inoa en la página 69 de su Biografía de Juan Pablo Duarte, edición de 2013. Al respecto escribe:
“La llegada de Duarte a su casa no pudo ser más emotiva. Su madre y familiares le recibieron anegados en lágrimas ‘lamentándose su madre de que su padre no presenciara la llegada del más querido de sus hijos’, como lo escribió Rosa Duarte en los Apuntes.
“A las dos de la tarde notó Sánchez que en la casa de los Duarte, que no cesaba de recibir visitantes, no tenía bandera por lo que tomó varias haitianas y ‘pidió unos velos blancos y él mismo formó con ellos una bandera que colocó en las ventanas con aplausos de todos’. Sánchez lo que hizo fue adherir los velos blancos en forma de cruz sobre una bandera haitiana. La bandera dominicana que se izó en la Puerta del Conde fue la misma haitiana con una cruz blanca en el centro que la dividió en cuartos. Así lo describe el cónsul francés en carta al ministro Guizot cuando le dice: ‘Olvidaba hablarle a Vuestra Excelencia del pabellón adoptado por los dominicanos. Se compone de dos bandas horizontales, azul y roja, cortadas a lo largo por una cruz blanca’. Lo anterior lo confirma el historiador haitiano Thomas Madiou (Histoire d’Haiti: 105). Celigne Ardoin, quien estuvo en la parte este cuando la Independencia dice que su vuelta a Haití, el 29 de mayo de 1844, ‘en la bahía de Ocoa encontramos dos corsarios que llevaban la bandera dominicana (la bandera haitiana atravesada por una cruz blanca)…’ (citado por Rodríguez Demorizi en La bandera dominicana: 46). La primera constitución dominicana del 6 de noviembre de 1844 ratificó esta bandera, mandando que el rojo y el azul se usaran alternados, en vez de la ancha franja horizontal”.
A continuación una tabla que documenta sobre lo dicho por la Constitución dominicana desde 1844 hasta el presente sobre la bandera. Está tomada del sitio web Mi País, de José E. Marcano.
La Bandera Nacional en nuestras Constituciones desde 1844 a 2010
1844El pabellón mercante Nacional se compone de los colores azul y rosado (sic), colocados en cuarteles esquinados; y divididos en el centro por una cruz blanca de la mitad del ancho de uno de los otros colores, que toque en los cuatro extremos.
El pabellón de guerra llevará además las armas de la República en el centro.
1854El pabellón Nacional mercante se compone de los colores azul y rojo colocados en cuarteles esquinados y divididos en el centro por una cruz blanca, de la mitad del ancho de uno de los otros colores, que toque con los cuatro extremos. El pabellón de guerra llevará además las armas de la República en el centro.
1865El pabellón Nacional mercante se compone de los colores azul y rojo colocados en cuarteles esquinados y divididos en el centro por una cruz blanca, de la mitad del ancho de uno de los otros colores, que toque en los cuatro extremos. El pabellón de guerra llevará además las armas de la República.
1874El pabellón de la República se compondrá de los colores azul y rojo, colocados en cuarteles esquinados y divididos en el centro por una cruz blanca de la mitad del ancho de uno de los otros colores, y llevará en el centro el escudo de armas de la República. El pabellón mercante será el mismo que el del Estado sin llevar el escudo.
1878El pabellón de la República se compondrá de los colores azul y rojo, colocados en cuarteles esquinados y divididos en el centro por una cruz blanca del ancho de la mitad de uno de los otros colores, y llevará en el centro el escudo de armas de la República. El pabellón mercante será el mismo que el del Estado sin llevar el escudo.
1881El pabellón de la República se compone de los colores azul y rojo, colocados en cuarteles esquinados y divididos en el centro por una cruz blanca del ancho de la mitad de uno de los otros colores, y lleva en el centro el escudo de armas de la República.
El pabellón mercante es el mismo que el del Estado, sin escudo.
1908El pabellón nacional se compone de los colores azul y rojo en cuarteles esquinados y alternados, separados por una cruz blanca del ancho de la mitad de cada cuadro, y lleva en el centro el escudo de armas de la República.
El pabellón mercante es el mismo que el del Estado sin escudo.
1942La bandera nacional se compone de los colores azul ultramar y rojo bermellón, en cuarteles alternados, colocados de tal modo que el azul quede hacia la parte superior del asta, separados por una cruz blanca del ancho de la mitad de la altura de un cuartel y que lleve en el centro el escudo de armas de la República. La bandera mercante es la misma que la nacional, sin escudo.
2010
La Bandera Nacional se compone de los colores azul ultramar y rojo bermellón, en cuarteles alternados, colocados de tal modo que el azul quede hacia la parte superior del asta, separados por una cruz blanca del ancho de la mitad de la altura de un cuartel y que lleve en el centro el Escudo Nacional. La bandera mercante es la misma que la nacional sin escudo.
Fotos: Primera bandera dominicana, azul y rosado
Texto: J. Marcano


sábado, 1 de abril de 2017

. Hegel: contrapunteo subjetivo – historia

. Hegel: contrapunteo subjetivo – historia

AREITO 1

Publicado el: 1 abril, 2017
http://hoy.com.do/zona-areiito-hegel-contrapunteo-subjetivo-historia/

Figuras subjetivas. Hegel expone las figuras del amo y del esclavo en la Fenomenología del Espíritu al margen de la historia. Siempre fue así y sin excepción hasta llegar a su obra cumbre, la Enciclopedia de 1831, y pasando por la Filosofía del Derecho de 1821 y también por sus Lecciones universitarias sobre la Filosofía de la Religión y la Historia de la Filosofía.
Dondequiera Hegel se refirió al amo y al esclavo lo hizo en tanto que figuras subjetivas de la conciencia individual. Es decir, figuras que carecen de realidad objetiva, histórica, fuera la íntima subjetividad de la conciencia del sujeto humano.
La mejor evidencia de que para el filósofo berlinés se trata de un momento reflexivo de la conciencia, totalmente carente de substrato histórico, reside en que no se registra un solo capítulo en la historia universal en el que esclavos que han perdido su condición natural de hombres libres recobren su libertad por medio de su trabajo y formación cultural; digo, por medio de su trabajo servil y no de un renovado combate a muerte.
Ni siquiera lo acontecido en la colonia francesa de Haití es la excepción a lo afirmado. La Revolución Haitiana atestigua el combate a muerte, pero hasta ahí llega la similitud, pues son los amos–no los esclavos– los que pierden la batalla; y además, los antiguos esclavos no logran su libertad por medio de su trabajo y formación cultural, sino por las armas.
Lo reitero aquí, el orden de los factores: trabajo servil luego combate, en vez de lo que expone el pensamiento hegeliano (combate a muerte luego trabajo servil y formación cultural), sí altera el resultado cuando se traslada la reflexión subjetiva de la conciencia individual al mundo objetivo de la historia mundial.
Amos y esclavos en la historia. Ahora bien, el interés de Hegel en la dimensión subjetiva de la conciencia no significa que ignore el trasfondo histórico de todo pensamiento, el suyo incluido.
Dicho trasfondo o contexto se encuentra plagado de regímenes sociales en los que el sistema productivo y de explotación se basa y depende de las relaciones tenidas por amos y sus esclavos en un gran número de períodos de la historia.
Desde esa perspectiva, puede afirmarse que existe cierto reflejo entre las figuras de la conciencia subjetiva hegeliana y los acontecimientos sociales e históricos de la humanidad. Pero solamente reflejo, no sombras ni fantasmas o títeres de patio, porque el sujeto humano ante todo es y se reconoce en su libertad y pensamiento.
Sin la intención de ser exhaustivo, recuérdese de manera sucinta que el pensamiento filosófico europeo aborda la esclavitud a la luz del Antiguo Testamento; particularmente Éxodo 11:1-6 y 10. El pueblo judío sometido en Egipto se libera gracias a la intervención de Yahvé y el derrame de la sangre de los hijos primogénitos de los egipcios.
La tradición judía exalta bíblicamente así la intervención divina, soslayando casi por completo cualquier asomo liberador con base en el quehacer de los esclavos liberados.
Ese solo pasaje bíblico terminó influyendo en el mundo occidental más que el método socrático preocupado por la formación moral del que gobierna y del que es gobernado.
“Sócrates: Bueno. Pero ¿les corresponde gobernarse a sí mismos? ¿Gobiernan o son gobernados? // “Calicles: ¿Qué quieres decir? // “Sócrates: Hablo del dominio ejercido por cada persona sobre sí misma. ¿O tal vez no hay ninguna necesidad de dominarse a sí mismo, y sí de dominar a los demás? // “Calicles: ¡Qué delicado eres! Llamas moderados a los simples. //“Sócrates: ¿Cómo? Nadie hay que no pueda advertir que no es eso lo que digo.”
Fue Thomas Hobbes quien abordó el tema de la esclavitud en términos modernos. Para ello puso a un lado, tanto la intervención divina en la tradición veterotestamentaria, como aquella formación moral de índole socrática (a la que dicho sea entre paréntesis, pues como veremos más abajo, lo retorna finalmente Hegel).
Hubo que esperar la obra cumbre de Hobbes:Leviathan (1651), para que la esclavitud fuera percibida como una consecuencia de la guerra de todos contra todos en el estado de naturaleza. Suprimir ese estado natural en el que el hombre es un lobo para sus semejantes requiere que cada cual sea sometido al poder estatal en un régimen político en el que al vencido se le impone a la fuerza la posición de esclavo.
Esa explicación e incluso justificación de la esclavitud no fue seguida por todos los pensadores de la época. John Locke, por ejemplo, calificaba la esclavitud en tanto que estado humano vil e indigno.
Independientemente de los argumentos y los contrargumentos esgrimidos a favor o en contra del régimen esclavista y la manutención de los esclavos, es indispensable no desconocer que todos los pensadores occidentales de la época coincidían en un punto; a saber, todos abogaban por la protección de la propiedad privada.
Como atinadamente subraya SusanBuck-Morss en su estudio: “Hegel, Haití y la historia universal” (2005), para los pensadores occidentales los esclavos eran objetos privados de libertad y, desprovistos de libre arbitrio, eran objeto de posesión como cualquier otra cosa. Y por tal razón, ni una sola de las apologías a favor de la “libertad” en Inglaterra, en Estados Unidos, en Francia o en alguna otra nación supuestamente moderna favorecía a quienes eran meros artículos de intercambio en el mercado en tanto que objetos tenidos al amparo de un régimen de propiedad privada (de libertad).
“Aun cuando los reclamos teóricos de libertad se transformaron en acción revolucionaria sobre la escena política, la economía esclavista de las colonias que funcionaba entre bastidores permaneció en la oscuridad”. (Buck-Morss)
La declaración de libertad enarbolada por la Revolución de 1776 en los Estados Unidos y luego durante la Revolución Francesa en 1789 no cuestionaron ni pusieron en peligro la existencia de esclavos y de plantaciones agrícolas esclavistas. Así lo consignan los anales de la historia universal y, en particular, la mano de obra africana esclavizada en el Hemisferio americano. En ese contexto, el esclavo haitiano fue considerado como una mercancía más en el gran mercado de este mundo.
Mientras en Europa se idealizaba a los pueblos indígenas de las colonias, por medio del mito del buen salvaje (los “indios” del “Nuevo Mundo”), los esclavos negros africanos y sus descendientes, nos recuerda Buck-Morss, no eran objeto de preocupación por las condiciones de vida y de trabajo que soportaban.
Situación paradójica la encarna Fray Bartolomé de las Casas quien, terminaría sus días arrepentido y reconociendo que era tan injusto el cautiverio de los negros como el de los indígenas americanos, pero a pesar de abogar por la libertad de todos no exigió la liberación inmediata de los esclavos africanos como lo hizo respecto a los indios americanos.
Pero Montesquieu, por ejemplo, condena filosóficamente la institución, al tiempo que justifica la esclavitud de los “negros” sobre una base pragmática, climática y racista. Y Jean Jacques Rousseau, también en Francia, excluye de su argumentación en contra del régimen esclavista a los millones de esclavos que subsistían en tanto que propiedad en manos de europeos. Como otros en su época, condena la esclavitud en abstracto: “El derecho a la esclavitud es nulo, no solo por ilegítimo, sino por absurdo y porque realmente no significa nada. Las palabras esclavo y derecho [derecho, es decir, ley] son contradictorias y se excluyen mutuamente”. Sin embargo, ignora en los hechos la crueldad intrínseca al régimen esclavista impuesto en las colonias. Tal y como advierte Sala-Molins, citado por Buck-Morss:
“Rousseau se refirió a los seres humanos de todo el mundo, pero omitió a los africanos; habló de pueblos de Groenlandia trasladados a Dinamarca que murieron de tristeza, aunque no de la tristeza de los africanos llevados a las Indias que derivó en suicidios, motines y fugas. Declaró la igualdad de todos los hombres y consideró la propiedad privada como el origen de la desigualdad, pero nunca se le ocurrió atar cabos y cuestionar los beneficios económicos que la esclavitud le aportaba a Francia como un problema central al argumento por la igualdad y la propiedad”.
Contrapunteo. En buena lógica dialéctica, ¿qué procede hacer una vez que se contraponen, de un lado, amos y esclavos de carne y hueso interactuando en la historia universal; y del otro lado, amos y esclavos convertidos por la reflexión fenomenológica de Hegelen figuras subjetivas de la conciencia subjetiva?
Por responder a la usanza caribeña de Fernando Ortiz, procede un contrapunteo conceptual entre la conciencia subjetiva de cada individuo humano y los eventos históricos en los que se han reportado conflictos que hacen las veces de luchas a muerte entre señores y siervos. Tal contraposición permite concebir qué esperar cuantas veces el sujeto –psicológicamente aún inmaduro, pues tan solo está consciente de sí mismo y de su libertad– interviene e interactúa en el pedregoso terreno de la historia.
Precisamente, como expondré en una próxima entrega, la revolución acontecida en la colonia francesa de Haití permite realizar ese contrapunteo y concebir por ende la matriz cultural que resulta de tan insospechado evento en el Caribe insular.

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Aporte. Documentos inéditos

Areito 6
Publicado el: 1 abril, 2017
http://hoy.com.do/aporte-documentos-ineditos/
La demografía es definida usualmente como una ciencia social cuyo objeto es el estudio de las poblaciones humanas, concentrándose muy especialmente en sus dimensiones estructurales, en sus mutaciones y características generales (biológicas, etarias, económicas, sociales, etc.).
Para estudiar la sociedad colonial, y en específico la sociedad del Santo Domingo Español de principios del siglo XIX, la demografía es precisamente una de las puertas más interesantes para abordar algunos puntos cruciales que han preocupado a la historiografía en debates recientes, sobretodo alrededor de los efectos que tuvo la revolución y guerra de independencia de Haití en la parte Este de la isla, específicamente en las áreas de la economía y la demografía.
En diciembre del año 2014, al día siguiente de haber defendido en París nuestra tesis doctoral en Historia en la Universidad de la Sorbona sobre la esclavitud en el espacio doméstico durante los siglos XVII y XIX, nos propusimos realizar un viaje hacia los archivos coloniales franceses (Archivos de Ultra Mar, conocido por sus siglas en francés AOM, ubicado en Aix-en-Provence, Francia), convencido de que allí se encontrarían importantes fuentes documentales importantes para la historia dominicana, y que por razones diversas -entre ellas de lenguaje y políticas- podrían haber permanecido desconocidas o inéditas al conocimiento histórico en nuestro país.
En ese orden, los archivos no nos defraudaron, aunque vale destacar que una buena parte de las fuentes que allí se conservan fueron publicadas por el consagrado historiador dominicano Emilio Rodríguez Demorizi en su célebre obra La Era de Francia en Santo Domingo. En este libro se reproduce en español buena parte de la documentación que poseían o fueron generadas por las fuerzas francesas al momento de estallar la guerra de la reconquista y su consecuente capitulación en julio de 1809, la cual condujo a la retirada de las tropas imperiales del suelo dominicano.
De los documentos de mayor valor que pudimos encontrar durante nuestra estadía en el sur de Francia, se encuentran los inéditos censos titulados, el primero, État Général de la Population de la Partie de l’Est de Saint-Domingue (Estado General de Población de la parte Este de Santo Domingo), y un segundo titulado État de la culture et des animaux de toutes especes de la partie de l’Est de Saint-Domingue, (Estado de la cultura y de los animales de toda especie de la parte del Este de Santo Domingo), ambos fechados en enero de 1808. Estos documentos históricos no aparecen consignados en ninguna obra científica de la historiografía dominicana, aun cuando la comunidad de historiadores nacionales e internacionales no ha dejado de abordar en sus detalles el período y sus problemáticas.
El historiador Alejandro Paulino cita en su obra Censos municipales del Siglo XIX y otras estadísticas de población, una información contenida en la obra A country with future de Otto Schoenrich, que establece para 1809 una población de 104,000 habitantes, sin que se precise que este dato proviene de un censo como fuente. Partiendo de la tabla estadística que encontramos en el hallado censo Estado general de la población en 1808, tenemos que una de las características para clasificar la población a principios del siglo XIX se sustentaba en el factor “étnico” de los individuos, por eso se habla de “blancos europeos” y de “blancos del país”. Al ser reagrupadas bajo esas denominaciones, el censo no contempla las diferentes denominaciones que surgieron al principio de la colonia, como por ejemplo tercerón, cuarterón o mulato. Toda esa variedad de nombres que se produjo a partir del mestizaje durante la conquista y colonización de la Isla, quedó acuñada bajo la expresión “criollos de color”, donde se incluían los descendientes de esclavos que tenían en su ADN algún grado de sangre europea.
Recordemos que en aquel tiempo la esclavitud se heredaba por la vía materna y por tanto si un Amo abusaba sexualmente de su esclava, cosa que era muy frecuente en el marco de la esclavitud doméstica, el hijo o la hija que saliera fruto de esa relación debía heredar su condición. Tal como se aprecia en la tabla estadística del Censo referido, otro de los criterios utilizados para clasificar la población fue el factor “jurídico”, ya que finalmente la esclavitud se reducía a una condición legal, que en este caso se visualiza por medio de los datos de la población esclava.
El censo de población de 1800, que antecede al desarrollado por los franceses en 1808, se realizó poco antes de la toma de posesión de Toussaint Louverture de la parte Española de la Isla, cumpliendo con lo estipulado en el Tratado de Basilea, mediante el cual se concedió la parte oriental de la isla a Francia en 1795. Ese censo fue realizado por un ciudadano francés de apellido Pedron, e incluido en su Memoria Descriptiva de la parte española de Santo Domingo, publicado en la mencionada obra de Demorizi.
En este valioso material del año 1800, se establece una población general de 127,500 personas, de las cuales 24,000 eran esclavas y 103,500 se inscribían en el registro de los libertos, que era como se denominaba a toda persona que no era esclava, incluyendo a las de origen europeo. Posteriormente al censo realizado por los franceses en 1808, en el que se consigna una población total de 50,089 habitantes de los cuales 7,052 eran esclavos, se registra otro censo de población en 1812 que aparece contenido en el libro 8, documento número 38, del Archivo Real de Bayaguana. En este censo se reconoce en el Santo Domingo Español una población total de 60,012 personas.
Esta reducción drástica primero, y luego de ligero aumento, entre un censo y otro de la población habitante en la parte Este de la isla, sugiere que se debe a los efectos que tuvo sobre la demografía la revolución haitiana, la cual hizo emigrar hacia otras islas y territorios continentales a una gran parte de la población entre amos, libertos y esclavos ante los temores que generó el proceso de lucha por la abolición de la esclavitud en Haití. Dicho en otras palabras, en un periodo relativamente corto de aproximadamente 8 años (de 1800 a 1808), la población de la parte oriental se redujo a menos de la mitad, para luego encontrarnos con un ligero pero significativo repunte en el de 1812, aumentando en cerca de 10,000 personas en 4 años.
De igual manera, un dato incluido en el censo nos revela la visión que tenían los franceses respecto al crecimiento futuro de la población local en Santo Domingo. Esta predicción se aprecia en una observación anexada a la tabla estadística, precisando la siguiente nota: “Comparando la población actual de la antigua parte española, con aquella que existía antes de las calamidades de la revolución, uno permanece sorprendido de la enorme diferencia que se observa. Se encontrarán las razones del desastre que confrontaron todas las comunas fronterizas y la antigua parte francesa, más poblada y más rica como aquellas de San Rafael, San Miguel, Hincha, Bánica, Las Cahobas, La Mata, San Juan, Neyba, de igual forma que aquellas del Ozama y Monte-Cristi. En el departamento del Cibao, las familias numerosas de aquella parroquia que han escapado al hierro de los asesinos rebelados han perecido casi todas por las deplorables consecuencias de la desolación, de la miseria y de las penas. Pero debemos esperar que la población retome un marcado aumento tan pronto llegue la paz y el restablecimiento del orden interior que como veremos adelante permitirán habitar con seguridad estos barrios, los más hermosos, los más sanos y los mejores regados y se cruzan allí los pastos más fértiles de la antigua parte española. La población se desarrollará sobre todo y confluirá más sensiblemente hacia Samaná, por el precioso resultado de la alegre combinación del comercio marítimo y de las culturas coloniales, la situación geográfica y los nuevos establecimientos que hemos hecho en esta casi isla que prometen por adelantado a la metrópolis”.
Los datos arrojados por este censo nos ayudan a entender mejor la realidad demográfica que se vivía en la sociedad colonial de principios del siglo XIX, a partir de una composición social mayoritariamente hecha de libertos. Igual, supone cómo el proceso político haitiano pudo haber influenciado la demografía de la parte Este de la isla, con las implicaciones que esto pudo tener en todos los aspectos públicos y privados de la vida de la sociedad de entonces. En una próxima entrega, analizaremos el censo agropecuario y lo que su contenido nos habla sobre las características de la economía colonial previa a la guerra de la reconquista en noviembre de 1808, cuando las tropas afines a España lideradas por Juan Sánchez Ramírez vencieron al ejército napoleónico presente en el territorio que luego se convertiría en dominicano.

Aporte. Mujeres dominicanas atormentadas. Leonor Feltz: lectura de su opera minora (y 14)

Publicado el: 1 abril, 2017
e-mail: dcespedes@claro.net.do
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Areito 5
A Polín Espaillat Nanita, sobrino de LF
El Dr. Julio Jaime Julia compiló una selección de textos escritos por las alumnas de Salomé Ureña: las seis primeras maestras normalistas graduadas el 17 de abril de 1887 y que tituló Las discípulas de Salomé Ureña escriben (Santo Domingo: Fundación EDUCARTE y Secretaría de Estado de Educación, 2001).
Escribieron Mercedes Laura Aguiar, Leonor María Feltz (LF) y Ana Josefa Puello. Ignoro las razones que tuvo el Dr. para no incluir a Luisa Ozema Pellerano, Altagracia Henríquez Perdomo y Catalina Pou, con quienes se completaba el sexteto. También ignoro porqué incluyó a Anacaona Moscoso, quien perteneció a otra promoción, aunque las seis maestras normalistas pronunciaron discursos en el acto de investidura. Quizá debió incluir de cada promoción un número equilibrado de mujeres que empuñaron la pluma para transformar nuestra práctica pedagógico-literaria o sociopolítica.
Voy a comentar algunos textos sencillos emanados de la pluma de LF a fin de mostrar que su misma vida atormentada se encuentra reproducida en la casi totalidad de los textos de su obra menor.
El Dr. Julia compiló doce textos. Le faltó “Apoteosis”, que figura en Álbum de un héroe. (A la augusta memoria de José Martí), publicado en 1896 por Federico Henríquez y Carvajal y reeditado por el Archivo General de la Nación en 2013. Brevísimo texto, compuesto de seis líneas, prosa de prisa como toda la vida y obra de LF: «¡Aún no ha sonado la hora! (…) Mientras llega, veneremos con religioso silencio el recuerdo del mártir sublime que encarnó el espíritu de la patria, y brille su alma errante en los cielos de la América hasta que el pueblo cubano le erija en su propia conciencia el más alto monumento, en el día de la redención de Cuba, que será su verdadera apoteosis.» (P. 67).
¿Existen otros textos extraviados en revistas y periódicos dominicanos de la época cuando LF comenzó a escribir? Aseguran algunos salomones que LF escribió para revistas extranjeras como El Cojo Ilustrado, de Caracas. Con los Henríquez-y-Carvajal-y-Ureña en Cuba, ¿no escribió LF para periódicos y revistas habaneras o santiagueras donde los miembros de esta familia tenían influencia? El elogio a Dulce María Borrero, publicado aquí por la Revista Literaria(7/IX-1901), ¿no sería una prueba de este aserto? ¿Lo reprodujeron en La Habana, al igual que otros escritos de LF?
Pese a la dilatada vida de LF (1869-1948), los textos breves recogidos por el Dr. Julia muestran un nivel pobre en materia de literatura. Los textos donde reflexiona sobre obras y autores son pedestres y no rebasan el límite de lo bello y lo útil de Platón y Aristóteles.
De la poetisa Borrero dice: «Sus versos son flores raras de espléndida hermosura, de perfume ensoñador». (Julia, 76) Clichés y retórica de época, que repiten hoy tal cual, a más de un siglo, los miembros del partido del signo.
Más adelante: «Soñadora de bellezas ideales, habita el país del ensueño y surge a nuestros ojos nostálgica y bella, triste y adorable como el lirio pálido y perfumado de las riberas… su espíritu nos recuerda a Juanita, su hermana en el amor y en el arte, la dulce alondra cubana que cruzó veloz poblando los aires con sus cantos de melancólicas, sublimes armonías.» (Julia, 76-77).
Un elogio así no debió gustarle a Dulce María, sobre todo si se tiene en cuenta que Gertrudis Gómez de Avellaneda había trazado en sus obras la raya de Pizarro con respecto al poder machista, tanto en Cuba como en España. LF escribe: «Pero hay algo en ella que cautiva más aún que su raro talento, más que su naturaleza privilegiada de artista; es su alma de mujer, de una delicadeza asombrosa, de una sensibilidad exquisita que se muestra libre y altiva como su viril inspiración.» (Julia, 77).
Si no yerro, esta comparación de la poesía femenina con la virilidad le fue aplicada a Salomé con una frase de un admirador al oírla recitar su poema “A la gloria del progreso” en la Sociedad Amigos del País: «Es muy hombre esa mujer.». Era un cliché de época, y su ideología implícita es la minusvaloración del trabajo poético, y de la mujer como sujeto. Su origen es eurocéntrico.
El vocabulario estético y estilístico de LF arropa toda su concepción de la literatura. En lo social-político, su ópera minora no rebasa su análisis de la realidad dominicana contenida en la correspondencia con PHU. El primer artículo sobre Hostos (Julia 78 [Listín Diario 29/8/1903]) se queda en los clichés de Platón: “Amar la verdad…Amar el bien…Amar la Patria…”, publicado en memoria del positivista fallecido. El segundo, titulado “El Apóstol”, sobre el mismo personaje, no trae fecha, pero está en La República Dominicana. Directorio y guía general (pp. 339-40), de Enrique Deschamps, de 1907: «Era un peregrino del Bien y venía desde lejanas tierras hoyando surcos y sembrando flores.» (Julia, 79). El mismo cliché anterior.
Pero lo admirable de este texto, un poco más largo que los demás, es el uso correcto del gerundio (16 en total, si cuento bien) y solo dos veces mal usado. El gerundio es hoy el terror de nuestros escritores. Al igual que lo es para los escritores de habla española, el posesivo plural aplicado a un poseedor plural. La regla es que lo poseído no siempre va en plural. LF no podía ser una excepción. Al aludir a Hostos, escribe: «El Apóstol no está solo. Hacia él se dirigen llenos de fe, de amor, de consuelo, hombres, mujeres y niños. Llevan en sus pechos raras divisas: son flores de bien.» (Julia, 81).
Este otro terror de escritores y periodistas se resuelve de la manera siguiente: No siempre a un poseedor en plural, sujeto gramatical y biológico, corresponde lo poseído en plural. La lógica semántica y el sentido común nos enseñan que al sujeto “hombres, mujeres y niños” no puede corresponderle lo poseído en plural: “sus pechos”. Ni individual ni colectivamente, los “hombres, mujeres y niños” poseen “pechos”. Cada uno solo tiene un pecho. Si se desea afirmar que poseen pechos, deberá cambiarse la frase: “Los pechos de los hombres, mujeres y niños llevan raras divisas”, para no producir un absurdo.
Hay dos textos que, a mi juicio, serían el inicio de LF, como cultivadora de la ficción. Me refiero a “Amor redime” (Julia, 63 [Letras y Ciencias 95, 4: 1896]) donde intentó anclar la pluma en un tema criollo con reminiscencias del Don Juan de Tirso. LF inscribe en el texto su segundo nombre.
Si bien está escrito y compuesto como un cuento, la solución al final inviabiliza una concepción del amor distinta a la aceptada por la sociedad de aquella época al convertir en pesadilla lo que fue moneda corriente durante la Colonia, según Frank Moya Pons y Carlos Esteban Deive.
El segundo y último texto con intención artística es “Las perlas del Caribe” (Julia 74-75 [Listín Diario, 6/X/1898]). Pese a su “íncipit” evocador de la mitología griega (Poseidón-Neptuno), LF aterriza el texto en el topos criollo y antillano: «Quisqueya, la primera, tiñó en sangre su alba vestidura y, blandiendo con heroico ejemplo la espada, rompió en hora feliz la oprobiosa cadena.» (Julia, 75). El vocalismo en /o/ acentuada martilla el ritmo que el gerundio bien empleado, frase entre inciso, resuena en la cadena escrita como memoria.

Cápsulas genealógicas De Puerto Plata, los Cocco

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Cápsulas genealógicas De Puerto Plata, los Cocco

Publicado el: 1 abril, 2017
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Areito 3
El tronco formado por el catalán Tomás de Cocco Díaz Bustamante (1805-1863) y Dolores Alum (1818-1873), casados en La Habana en 1836, conformaría, por intermedio de sus hijos Tomás (New Orleans, 1843- Puerto Plata, 1917), Manuel Antonio (Moca, 1854- Puerto Plata, 1931), Dolores (Puerto Plata, 1855) y Cándida uno de los más extensos árboles genealógicos de la oligarquía puertoplateña, enlazando endogámicamente con las familias Ortea, Brugal, González, Pastoriza, Plá, Imbert, Doorly, Zeller, Batlle, Limardo, Heinsen, Paiewonsky y Pappaterra.
Tomás Cocco Alum casó en Santiago en 1864 con Irene Leticia Dorville Tineo, hija de Francisco Dorville y Gregoria Tineo. Su hijo Antonio Luciano Cocco Dorville (Santiago, 1870-Puerto Plata, 1945) casó en 1891 en Puerto Plata con Luisa Matilde Ortea Mella, hija de Francisco Ortea Kennedy y Emilia Mella de la Peña. A su vez, su única hija, Aida Cocco Ortea (1895-1987), casó con Juan Ascanio Brugal Pérez (1892-1977). Su también unigénita Rosa María Brugal Cocco, nacida en La Habana, casó en Puerto Rico con el puertoplateño Pedro Ignacio González Spignolio. Uno de sus hijos, Juan Carlos González Brugal, casó con la puertoplateña Glenys Imbert.
De su lado, Manuel Cocco Alum casó en 1873 con Catherine Pastoriza (1857-1947), hija de Andrés Pastoriza Hafsell y Eulogia Ureña Castillo. De sus hijos, Manuel Cocco Pastoriza (1874-1961) casó con su pariente Eulogia Pastoriza Valverde, hija de Tomás Pastoriza Ureña y Ana Valverde Olivo; Dolores María Cocco Pastoriza (1875-1944) casó sucesivamente con Manuel Plá Varona, músico cubano, y Francisco Gustavo Imbert Mesnier (1871-1914), hijo de Segundo Imbert Delmonte y Manuela Mesnier Román; Eulogia Ramona Cocco Pastoriza (1880-1961) casó en 1906 con Martín Doorly Hepburn (1881, Jamaica – 1924, Santiago); Rosa Cocco Pastoriza (n.1881) casó con Gustavo Zeller Julia, hijo de Gustavo Zeller Silva y Dolores Julia Julia, en tanto que su hermana Mercedes (Cheché) Cocco Pastoriza (1882-1982) casó con un hermano del anterior, Emilio Zeller Julia (n.1884). Su hermano menor, Salvador Augusto (Tuto) Cocco Pastoriza (1892-1995), casó en Nueva York con María del Carmen Batlle Espaillat (1890-1971) en 1918 en Nueva York.
De los hijos de Manuel Cocco Pastoriza, Gilda Cocco Pastoriza, casó con su coterráneo Jaime Camps Brugal, hijo de Santiago Camps Camps e Inés Brugal Pérez; Zoraida Cocco Pastoriza casó con Mario Emilio Ginebra y Antonio Cocco Quezada casó con Aida Lourdes Redondo Gómez (n.1932), hija de Natalio Redondo González y Alicia Gómez Ortea. A su vez, Manuel Plá Cocco (1910-1989), hijo de Dolores María Cocco Pastoriza, casó en 1935 con Carmen Tapounet Brugal (1912-1988), hija de Vicente Tapounet Siro y María Brugal Pérez,
Instituto Dominicano de Genealogía