RENACER CULTIRAL

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Solo la cultura salva los pueblos.

jueves, 31 de mayo de 2018



El habla social de Juan Bosch (2).

A1

Publicado el: 31 mayo, 2018
e-mail: amateo@adm.unapec.edu.do
http://hoy.com.do/el-habla-social-de-juan-bosch-2


Situado en el escenario de la realidad dominicana, Juan Bosch descubrió un exilio interno: el dominicano estaba extrañado de su propia historia. Y ése exilio interior era aún más que el destierro. Los griegos veían en la alienación una suerte de negación de sí mismo que enredaba al sujeto. Trujillo sobre impuso a la realidad concreta de los dominicanos, el relato de una mitología heroica que él personificaba en sus acciones. De ése modo, todo cuanto existía era su obra, y la realidad misma se confundía, con el telón de fondo de la violencia, en un sueño indescifrable y huyente. Por eso su habla social era un viaje del dominicano hacia sí mismo, una gran aventura espiritual para descubrir ante nuestros propios ojos lo que la concepción absoluta del espacio trujillista nos había escamoteado.

Cuento a cuento, parábola a parábola, explicando cosas muy complejas en un lenguaje de nítidas metáforas; el pueblo que escuchaba aquellas charlas radiales todos los días a la una de la tarde, se encontró expresado y transformado en héroe, orgullosamente trasladado a la condición de protagonista de su propio destino. Estas charlas radiales se convirtieron en un verdadero fenómeno de popularidad, tanto que se podía seguir el hilo de lo narrado caminando por las calles de la ciudad, porque casi todos los radios del país estaban sintonizados al unísono escuchando la charla de Juan Bosch. La audiencia asumía el encanto de un profesor convincente que dibujaba un nuevo mundo, muy alejado de la atmósfera de opresión del trujillismo. Nunca antes, en la historia política dominicana, la palabra había develado tantos universos desconocidos, y ningún político la había convertido en un recurso de enseñanza de la historia objetiva. 

El trujillismo convirtió la palabra en un instrumento de alienación, y su peligrosidad era ostensible. Pocas veces nos hemos interrogado sobre el significado de aquel lenguaje social que empleó Juan Bosch entonces en sus charlas radiales, pero ahora podemos decir que de la retórica alquímica del trujillismo, al discurso didáctico boschista, había un viaje a la tierra sólida del sentido común, del que emergía la comprensión de los procesos sociales. La idea era ilustrar al país sobre las leyes que rigen la vida en sociedad. Desentrañar los móviles que desencadenan los hechos históricos. Convertir al sujeto común que la concepción de la historia trujillista había arrinconado, en ciudadano pleno.

Ese fue el germen de la democracia formal que hoy vivimos. De la historia que había admitido todos los despojos, el pueblo-paria saltaba a descubrirse un constructor de los acontecimientos. Ese escenario fue la cátedra de libertad más fértil de la historia política dominicana, y mientras el pensamiento conservador acusaba a Juan Bosch de alentar la lucha de clase, él establecía una ruptura furiosa entre el espacio trujillista y la libertad, contando con una nueva visión de la historia que incluía a las masas.

La divina simplicidad de sus charlas radiales fundaron el hallazgo de la otra historia, que el trujillismo dejaba fluir de la pasta divina que le confería al tirano. “Tutumpotes”, “hijo de Machepa”, “pequeño-burgueses”, “oligarquía”, “hijo del pueblo”, “Carro pescuezo largo”, “amarrar los perros con longaniza”, etc. Son expresiones que constituían entonces el rostro del pueblo debutando en el escenario de la historia, y se convirtieron rápidamente, en la turbación, en el deleite de hacer surgir de esa masa informe, un protagonista plural de las realizaciones sociales

¿Dónde fue dinero fondo minas?.

El Senado .

Publicado el: 31 mayo, 2018
e-mail: d.pesqueira@hoy.com.do
http://hoy.com.do/donde-fue-dinero-fondo-minas/.
El Senado aprobó ayer una resolución mediante la cual solicita a la Procuraduría General y a la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo investigar el paradero dado a más de 300 millones de pesos de los fondos mineros por la Corporación de Empresas Estatales (Corde) y que corresponden a La Vega y a Sánchez Ramírez.
La iniciativa sobre el destino dado a las ganancias obtenidas por las 285,982 acciones que tiene el Estado en la Falconbridge o Falcondo Xstrata Nickel, procura determinar probables ilícitos e infracciones.

La pieza es una iniciativa del senador Euclides R. Sánchez, quien solicitó al procurador General, Jean Alain Rodríguez y al consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Flavio Darío Espinal, “asumir este caso como prioritario y en un breve plazo dispongan las medidas legales de rigor”. Los planteamientos de Sánchez fueron respaldados por el Senador Félix M. Vásquez.
Agregó, además, que le darán el debido seguimiento al caso, hasta que estos fondos aparezcan y sean entregados a sus legítimos dueños que son La Vega y Sánchez Ramírez.
Ambos senadores exigen establecer sanciones drásticas en caso de que se determine que hubo distracción o un uso inapropiado, “ya que según la Ley No. 507 – 05 dichos recursos proceden del 20% y el 10% que corresponden a las provincias La Vega y Sánchez Ramírez respectivamente, como mecanismo para compensar o al menos mitigar el pasivo social y ambiental que generan las actividades de explotación minera”.
Precisaron que de acuerdo con la auditoría especial de la Cámara de Cuentas al periodo del 1° de enero de 2004 al 31 de diciembre de 2014, hubo una distracción de RD$300 millones y otras partidas millonarias, destinados al proyecto habitacional y comercial ‘‘Metrópolis’’ en Santo Domingo.
Los senadores aprobaron otra resolución que solicita a la Junta Central Electoral (JCE), desistir de la intención de aplicar una nueva distribución de diputados para las elecciones de 2020. Recordaron lo que establece la Constitución.


La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo

Hoy se conmemoran 57 años del magnicidio del 1961.
Aviso publicado por el gobierno para promover la captura de los ajusticiadores de Trujillo. Fuente: AGN.
Aviso publicado por el gobierno para promover la captura de los ajusticiadores de Trujillo. Fuente: AGN
SANTO DOMINGO. Treinta y un años después de asentarse en el poder, el tirano Rafael Leónidas Trujillo cayó abatido la noche del 30 de mayo de 1961, a manos de un grupo de hombres que había formado parte de su círculo, pero que se había hastiado de sus crímenes y excesos.
La concreción del tiranicidio fue el resultado una ardua y riesgosa planificación de una caterva que encontró apoyo y circunstancias favorables.
Aquella noche aparentemente tranquila, la Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo de Guzmán) se preparaba para dormir cuando estallaron las descargas que variaron el derrotero de la historia del país, hasta entonces sometido a la férrea voluntad del perínclito de San Cristóbal.
La bibliografía sobre la dictadura trujillista es abundante. Entre los libros resalta el escrito por el historiador Juan Daniel Balcácer, quien reconstruyó la cronología de esos días capitales en su obra “Trujillo el tiranicidio de 1961”, en donde señala que el hecho político “no fue fruto del azar ni de la improvisación”.
Trujillo asiste a un acto en plena dictadura. Fuente: Archivo General de la Nación (AGN).

“Se trató, más bien, de una conspiración cuidadosamente organizada e integrada por personas no alineadas con organizaciones políticas adversas a la tiranía, a quienes les tomó casi tres años llevar a feliz término su proyecto tiranicida. Tampoco fue un complot carente de fines políticos concretos, como han sugerido ciertos autores”, escribió.
Balcácer recordó que “el gobierno de Ramfis Trujillo y Joaquín Balaguer, diestro en el manejo de la desinformación, se ocupó de denigrar a los integrantes del complot acusándolos de ambiciosos traidores y desleales al dictador Trujillo. Esa campaña difamatoria rindió sus frutos y todavía es la época en que hay quienes descreen que los conjurados actuaron inspirados en ideales patrióticos”.
Martes 30 de mayo
De acuerdo con el relato de Balcácer, a las cinco de la tarde del 30 de mayo, Miguel Ángel Báez Díaz le informó a Antonio de la Maza que Trujillo viajaría a San Cristóbal, lo que motivó a De la Maza a convocar una reunión de los conjurados disponibles en la capital para tratar de llevar a cabo sus ideas. También Báez Díaz le comunicó a su primo Modesto Díaz los planes de Trujillo y este le transmitió la noticia a Luis Amiama Tió.
A las 7:00 de la noche, el teniente Amado García Guerrero fue a la casa de Modesto Díaz y le confirmó que “el hombre” iba esa noche a su suelo natal. Además, llamó a Roberto Pastoriza, otro de los conjurados.
Antes de emprender el recorrido hacia la hacienda Fundación, estando aun en la estancia Radhamés, Trujillo instruyó a su chofer Zacarías de la Cruz para que una vez concluyera su caminata nocturna viajaran a San Cristóbal.
Luego, a las 8:00, Trujillo visitó a su madre, Julia Molina, en su residencia ubicada en la avenida Máximo Gómez, esquina México, donde se encuentra actualmente la universidad Apec. Desde allí caminó hacia el malecón hasta llegar el obelisco, acompañado de varios colaboradores: Miguel Ángel Báez Díaz, Arturo Espaillat, Rafael Paíno Pichardo, Jhonny Abbes García, Luis Rafael Trujilllo (Nene), Augusto Peignand Cestero, el general José René Román Fernández (Pupo), jefe de las Fuerzas Armadas, y su edecán militar, el coronel Marcos Jorge Moreno. Al grupo se sumó Virgilio Álvarez Pina.
La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo
Paralelamente, Miguel Ángel Bissié fue a la casa de Antonio de la Maza, llevando las armas en el baúl del carro. También Pedro Livio Cedeño llegó a la morada de Tomás Díaz y le pidió a la señora Chana de Díaz que le buscara la pistola de su esposo y le comunicó que el hombre iba para San Cristóbal.
A las 8:25 p.m., los conjurados se encontraban en la autopista, actualmente conocida como 30 de Mayo. Ahí se repartieron las armas, se distribuyeron en tres automóviles y se ocultaron a la espera del momento.
En un carro Chevrolet se encontraban Antonio de la Maza, Antonio Imbert Barrera, Salvador Estrella Sadhalá y Amado García Guerrero, quienes se ubicaron frente al Coney Island de la Feria. Huáscar Tejera y Pedro Livio Cedeño estaban en el automóvil Oldsmobile y Roberto Pastoriza, en otro marca Mercury. Los dos últimos vehículos se situaron tres kilómetros más adelante.
Tenían que aguardar todavía. A las 9:15 de la noche Trujillo se preparaba para salir. Antes de partir, visitó a su hija Angelita, en la mansión ubicada en la avenida Máximo Gómez, donde se encuentra el Teatro Nacional.
A las 9:30 p.m.,los complotados se mantenían en ascuas esperando el instante decisivo, pero “El Jefe” seguía demorándose. Sin embargo, diez minutos más tarde, Trujillo salió de la residencia de su hija, abordó su Chevrolet Bel Aire y enrumbó a su residencia campestre de San Cristóbal. Tomó la ruta esperada. Al acecho, los conjurados observaron el auto cuando cruzó frente al imponente Teatro Agua y Luz y se dispusieron a atacarlo. Al fin había llegado la hora.
La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo
A las 10:00 de la noche, Antonio de la Maza hace el primer disparo, “que impacta en el cuerpo del dictador; luego le sigue Amado García Guerrero. En breve, los tiranicidas se enfrascan en un combate a tiros con Zacarías de la Cruz, que dura unos diez minutos”, narra Balcácer.
Arturo Espaillat, estrecho colaborador del tirano, tras escuchar el tiroteo, se acercó a la escena, pero fue conminado por su esposa a retirarse y regresar a la ciudad. En el ínterin, Huáscar Tejera y Pedro Livio Cedeño se sumaron al ataque al escuchar los primeros disparos.
A las 10:10 p.m., Trujillo estaba muerto, pese a la resistencia que él y su chofer Zacarías hicieron durante el ataque y que ocasionó heridas en algunos de los conjurados.
Diez minutos después, Tejeda se encontró con Pastoriza y le dijo: “Trujillo es historia”. Ambos se marcharon en el carro en que iba Huáscar y dejaron abandonado el Mercury, de Salvador Estrella Sadhalá.
A las 10:20 p.m., Pastoriza ayudaba a De la Maza a colocar el cadáver de Trujillo en el baúl del Chevrolet negro y regresaron a la ciudad.
En el interregno, Espaillat se trasladó a la residencia del general Román Fernández y le informó que Trujillo había sido víctima de un atentado.
El chofer de Trujillo, herido, fue ayudado por moradores de la zona. A bordo de un carro público fue conducido al hospital militar Dr. Marión, en las proximidades de la Universidad de Santo Domingo. Allí fue intervenido quirúrgicamente.
Rápidamente, a eso de las 10:30 de la noche, el jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), coronel Roberto Figueroa Carrión, fue informado de que algo grave le había sucedido a Trujillo y se comunicó con Johnny Abbes García, director de Radio Caribe y virtual jefe del temido SIM.
A las 10:40 p.m., el cadáver del tirano fue llevado en el baúl del Chevrolet negro al patio de la residencia del general Juan Tomás Díaz. El vehículo era conducido por Antonio Imbert Barrera, quien estaba acompañado por De la Maza, Estrella Sadhalá y Cedeño, quien fue herido durante el ataque.
Diez minutos más tarde, llamaron desde el hospital a la residencia del coronel Luis José León Estévez, esposo de Angelita Trujillo, y le informaron que el chofer se encontraba herido y que el suegro había desaparecido.
La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo
Después de acudir al hospital Dr. Marión, León Estévez, en compañía de su suegra María Martínez, se dirigió a la Casa de Caoba, en San Cristóbal, con el propósito de averiguar en persona sobre el paradero de Trujillo.
De acuerdo a Balcácer, a las 11:20 de esa noche trepidante, el general Pupo Román se dirigió al campamento 18 de Diciembre de Villa Duarte. Lo acompañó el excoronel Juan Pérez Guillén. Desde allí convocó a una reunión con el generalísimo Héctor B. Trujillo, con Johnny Abbes García y el presidente Joaquín Balaguer. Dio instrucciones para que cuando llegaran fueran desarmados cortésmente. Los convocados nunca se presentaron al encuentro, y no pudo concretarse el golpe de Estado planeado por los conjurados.
A las 12:00 de la medianoche, el coronel León Estévez se comunicó telefónicamente con su cuñado Ramfis Trujillo, quien entonces se hallaba en París, y le informó que algo grave había sucedido y que debía regresar al país. Tras sondearlo, el hijo se dio cuenta de la gravedad de la situación: habían matado a quien había gobernado durante tres décadas la nación.
Miércoles 31 de mayo
La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo
A la una de la madrugada encontraron en el lugar del atentado la prótesis dental de Trujillo. Su dentista particular identificó “el puente” y exclamó: “¡El Jefe está muerto!”
Los servicios represivos de la tiranía ya habían iniciado la persecución de los complotados y los operativos de vigilancia y seguridad en toda la capital.
A las 2:00 a.m. el cónsul norteamericano Henry Dearborn “cablegrafió” al Departamento de Estado que a las 11:30 de la noche anterior le habían informado que Trujillo fue liquidado.
Después de saquear la casa de la familia Díaz y Díaz, los agentes del SIM entraron a uno de los garajes y hallaron el Chevrolet negro, en cuyo baúl se encontraba el cadáver de Trujillo, el cual fue llevado al Palacio Nacional, donde lo embalsamaron.
A las 3:15 p.m., y de acuerdo al historiador Bernardo Vega, se realizó una reunión de emergencia en el Departamento de Estado, donde se consideró la opción de intervenir militarmente a Santo Domingo, para apoyar al nuevo gobierno. “Sin embargo, la continuidad en el poder de Balaguer confiere cierto carácter de legalidad al gobierno. Se espera que los 'disidentes' logren deponer a las autoridades trujillistas e instalen un gobierno provisional que solicite la intervención de los Estados Unidos a través de la OEA”, señaló Balcácer.
A las 4:00 p.m. la CIA se informó de que Ramfis Trujillo viajaba hacia Santo Domingo desde París en un vuelo privado, y el Pentágono puso en ejecución un plan de contingencia militar y envió una flota de portaviones y destructores a las costas dominicanas. Además, la CIA hizo una lista de exiliados dominicanos a los que no se les permitiría regresar al país.
Cuarenta y cinco minutos después, Radio Caribe, propiedad del Gobierno, divulgó oficialmente la noticia sobre la muerte de Trujillo.
No obstante, la novedad empezó a difundirse la madrugada del 31 de mayo, a través de rumores y mensajes telefónicos.
La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo
Esa noche, personas que asistieron a una cena en el Country Club advirtieron que había un inusitado operativo de militares y civiles fuertemente armados. Una de esas personas, de acuerdo con Vega, fue el cónsul norteamericano Dearborn, cuyo automóvil fue requisado por agentes del SIM, muy nerviosos. “Ante ese inesperado operativo, Dearborn le comentó al jefe de la estación de la CIA en Santo Domingo, quien le acompañaba en esos instantes: “Bob, tiene que haber ocurrido. Estoy seguro de que ha ocurrido”, cuenta Balcácer.
El historiador refiere que el cónsul Dearborn, desde luego, conocía el complot contra Trujillo, puesto que había servido de enlace entre una fracción del grupo político y el Departamento de Estado norteamericano en el proceso de gestión de armas y apoyo político para llevar a cabo un plan que liberara al país de la dictadura”.
Los complotados
Los complotados
El complot del 30 de mayo no fue el único. Hubo numerosos intentos por derrumbar la tiranía trujillista, desde sus inicios en el 1930, pero fue este último el que logró el objetivo.
Según escribió Balcácer la conspiración del 30 de mayo estuvo integrada por más de 50 personas. Además de los miembros directos, existió una amplia red de individuos (adeptos, familiares y amigos) que estaban enterados de cuanto se tramaba, pero que no tenían asignadas tareas específicas.
En el atentado participaron Antonio De la Maza, Juan Tomás Díaz, Antonio Imbert Barrera, Modesto Díaz, Pedro Livio Cedeño, Salvador Estrella Sahdalá, Roberto Pastoriza, Huáscar Tejeda y el teniente Amado García Guerrero, que formaba parte de la Guardia Presidencial.
También estuvieron involucrados en el complot Luis Amiama Tió, Luis Manuel (Tunti) Cáceres y el general Pupo Román, pero la noche del atentado no estuvieron presentes.
En la confrontación con Trujillo sufrieron heridas Cedeño, García Guerrero e Imbert Barrera. Solo requirió asistencia especializada Cedeño, el primer apresado de los conjurados, contra quienes se desató una cacería que afectó a familiares y amigos, muchos de los cuales fueron apresados y atormentados bárbaramente.
Imbert Barrera y Amiama Tió pudieron permanecer ocultos hasta que terminó la persecución. Los demás fueron asesinados por agentes de la dictadura y Ramfis Trujillo Martínez, incluyendo al general Pupo Román, quien padeció torturas atroces antes de ser acribillado por el hijo del dictador en la hacienda María.
Otros de los complotados directos fueron Eduardo Antonio García Vásquez, Miguel Ángel Bissié Romero, Ernesto de la Maza Vásquez, Mario de la Maza Vásquez, Bolívar de la Maza Vásquez, Pablo de la Maza Vásquez, Modesto Díaz Quezada, Miguel Ángel Báez Díaz, Manuel de Ovín Filpo, Juan Bautista (Gianni) Vicini Cabral, Ángel Severo Cabral, Donald Read Cabral, Andrés Freites Barreras, Luis Manuel Baquero y Jordi Bossa.
En su voluminosa y documentada obra, Balcácer asegura que un grupo de mujeres estuvieron involucradas indirectamente en la trama como fueron Cristina Díaz de Díaz, Urania Mueses de Estrella, Guarina Tessón de Imbert, Aída Michel de De la Maza, Hilda Tactuck de De la Maza, Olga Despradel de Cedeño, Marianela Díaz de García, Anneris Malagón viuda Cobián, Coffeta Ricart de González, Petra Solano de Rodríguez Echavarría, Flérida Yabra de Berry, profesora Mineta Roque Martínez, Mercedes Amiama Tió, Gracita Díaz de Henríquez, Josefina Padilla de Sánchez, doctora Gladys de los Santos, Antonia Vásquez de Freites y Josefina Gautier de Álvarez, entre otras.
 El vehículo de Trujillo, tras el atentado. Fuente: AGN.
El vehículo de Trujillo, tras el atentado. Fuente: AGN.

    https://www.diariolibre.com/revista/cultura/la-tensa-noche-en-que-decapitaron-la-sangrienta-tirania-de-trujillo-GD9995954

La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo

Hoy se conmemoran 57 años del magnicidio del 1961


SANTO DOMINGO. Treinta y un años después de asentarse en el poder, el tirano Rafael Leónidas Trujillo cayó abatido la noche del 30 de mayo de 1961, a manos de un grupo de hombres que había formado parte de su círculo, pero que se había hastiado de sus crímenes y excesos.
La concreción del tiranicidio fue el resultado una ardua y riesgosa planificación de una caterva que encontró apoyo y circunstancias favorables.
Aquella noche aparentemente tranquila, la Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo de Guzmán) se preparaba para dormir cuando estallaron las descargas que variaron el derrotero de la historia del país, hasta entonces sometido a la férrea voluntad del perínclito de San Cristóbal.
La bibliografía sobre la dictadura trujillista es abundante. Entre los libros resalta el escrito por el historiador Juan Daniel Balcácer, quien reconstruyó la cronología de esos días capitales en su obra “Trujillo el tiranicidio de 1961”, en donde señala que el hecho político “no fue fruto del azar ni de la improvisación”.
“Se trató, más bien, de una conspiración cuidadosamente organizada e integrada por personas no alineadas con organizaciones políticas adversas a la tiranía, a quienes les tomó casi tres años llevar a feliz término su proyecto tiranicida. Tampoco fue un complot carente de fines políticos concretos, como han sugerido ciertos autores”, escribió.
Balcácer recordó que “el gobierno de Ramfis Trujillo y Joaquín Balaguer, diestro en el manejo de la desinformación, se ocupó de denigrar a los integrantes del complot acusándolos de ambiciosos traidores y desleales al dictador Trujillo. Esa campaña difamatoria rindió sus frutos y todavía es la época en que hay quienes descreen que los conjurados actuaron inspirados en ideales patrióticos”.
Martes 30 de mayo
De acuerdo con el relato de Balcácer, a las cinco de la tarde del 30 de mayo, Miguel Ángel Báez Díaz le informó a Antonio de la Maza que Trujillo viajaría a San Cristóbal, lo que motivó a De la Maza a convocar una reunión de los conjurados disponibles en la capital para tratar de llevar a cabo sus ideas. También Báez Díaz le comunicó a su primo Modesto Díaz los planes de Trujillo y este le transmitió la noticia a Luis Amiama Tió.
A las 7:00 de la noche, el teniente Amado García Guerrero fue a la casa de Modesto Díaz y le confirmó que “el hombre” iba esa noche a su suelo natal. Además, llamó a Roberto Pastoriza, otro de los conjurados.
Antes de emprender el recorrido hacia la hacienda Fundación, estando aun en la estancia Radhamés, Trujillo instruyó a su chofer Zacarías de la Cruz para que una vez concluyera su caminata nocturna viajaran a San Cristóbal.
Luego, a las 8:00, Trujillo visitó a su madre, Julia Molina, en su residencia ubicada en la avenida Máximo Gómez, esquina México, donde se encuentra actualmente la universidad Apec. Desde allí caminó hacia el malecón hasta llegar el obelisco, acompañado de varios colaboradores: Miguel Ángel Báez Díaz, Arturo Espaillat, Rafael Paíno Pichardo, Jhonny Abbes García, Luis Rafael Trujilllo (Nene), Augusto Peignand Cestero, el general José René Román Fernández (Pupo), jefe de las Fuerzas Armadas, y su edecán militar, el coronel Marcos Jorge Moreno. Al grupo se sumó Virgilio Álvarez Pina.
La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo
Paralelamente, Miguel Ángel Bissié fue a la casa de Antonio de la Maza, llevando las armas en el baúl del carro. También Pedro Livio Cedeño llegó a la morada de Tomás Díaz y le pidió a la señora Chana de Díaz que le buscara la pistola de su esposo y le comunicó que el hombre iba para San Cristóbal.
A las 8:25 p.m., los conjurados se encontraban en la autopista, actualmente conocida como 30 de Mayo. Ahí se repartieron las armas, se distribuyeron en tres automóviles y se ocultaron a la espera del momento.
En un carro Chevrolet se encontraban Antonio de la Maza, Antonio Imbert Barrera, Salvador Estrella Sadhalá y Amado García Guerrero, quienes se ubicaron frente al Coney Island de la Feria. Huáscar Tejera y Pedro Livio Cedeño estaban en el automóvil Oldsmobile y Roberto Pastoriza, en otro marca Mercury. Los dos últimos vehículos se situaron tres kilómetros más adelante.
Tenían que aguardar todavía. A las 9:15 de la noche Trujillo se preparaba para salir. Antes de partir, visitó a su hija Angelita, en la mansión ubicada en la avenida Máximo Gómez, donde se encuentra el Teatro Nacional.
A las 9:30 p.m.,los complotados se mantenían en ascuas esperando el instante decisivo, pero “El Jefe” seguía demorándose. Sin embargo, diez minutos más tarde, Trujillo salió de la residencia de su hija, abordó su Chevrolet Bel Aire y enrumbó a su residencia campestre de San Cristóbal. Tomó la ruta esperada. Al acecho, los conjurados observaron el auto cuando cruzó frente al imponente Teatro Agua y Luz y se dispusieron a atacarlo. Al fin había llegado la hora.
La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo
A las 10:00 de la noche, Antonio de la Maza hace el primer disparo, “que impacta en el cuerpo del dictador; luego le sigue Amado García Guerrero. En breve, los tiranicidas se enfrascan en un combate a tiros con Zacarías de la Cruz, que dura unos diez minutos”, narra Balcácer.
Arturo Espaillat, estrecho colaborador del tirano, tras escuchar el tiroteo, se acercó a la escena, pero fue conminado por su esposa a retirarse y regresar a la ciudad. En el ínterin, Huáscar Tejera y Pedro Livio Cedeño se sumaron al ataque al escuchar los primeros disparos.
A las 10:10 p.m., Trujillo estaba muerto, pese a la resistencia que él y su chofer Zacarías hicieron durante el ataque y que ocasionó heridas en algunos de los conjurados.
Diez minutos después, Tejeda se encontró con Pastoriza y le dijo: “Trujillo es historia”. Ambos se marcharon en el carro en que iba Huáscar y dejaron abandonado el Mercury, de Salvador Estrella Sadhalá.
A las 10:20 p.m., Pastoriza ayudaba a De la Maza a colocar el cadáver de Trujillo en el baúl del Chevrolet negro y regresaron a la ciudad.
En el interregno, Espaillat se trasladó a la residencia del general Román Fernández y le informó que Trujillo había sido víctima de un atentado.
El chofer de Trujillo, herido, fue ayudado por moradores de la zona. A bordo de un carro público fue conducido al hospital militar Dr. Marión, en las proximidades de la Universidad de Santo Domingo. Allí fue intervenido quirúrgicamente.
Rápidamente, a eso de las 10:30 de la noche, el jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), coronel Roberto Figueroa Carrión, fue informado de que algo grave le había sucedido a Trujillo y se comunicó con Johnny Abbes García, director de Radio Caribe y virtual jefe del temido SIM.
A las 10:40 p.m., el cadáver del tirano fue llevado en el baúl del Chevrolet negro al patio de la residencia del general Juan Tomás Díaz. El vehículo era conducido por Antonio Imbert Barrera, quien estaba acompañado por De la Maza, Estrella Sadhalá y Cedeño, quien fue herido durante el ataque.
Diez minutos más tarde, llamaron desde el hospital a la residencia del coronel Luis José León Estévez, esposo de Angelita Trujillo, y le informaron que el chofer se encontraba herido y que el suegro había desaparecido.
La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo
Después de acudir al hospital Dr. Marión, León Estévez, en compañía de su suegra María Martínez, se dirigió a la Casa de Caoba, en San Cristóbal, con el propósito de averiguar en persona sobre el paradero de Trujillo.
De acuerdo a Balcácer, a las 11:20 de esa noche trepidante, el general Pupo Román se dirigió al campamento 18 de Diciembre de Villa Duarte. Lo acompañó el excoronel Juan Pérez Guillén. Desde allí convocó a una reunión con el generalísimo Héctor B. Trujillo, con Johnny Abbes García y el presidente Joaquín Balaguer. Dio instrucciones para que cuando llegaran fueran desarmados cortésmente. Los convocados nunca se presentaron al encuentro, y no pudo concretarse el golpe de Estado planeado por los conjurados.
A las 12:00 de la medianoche, el coronel León Estévez se comunicó telefónicamente con su cuñado Ramfis Trujillo, quien entonces se hallaba en París, y le informó que algo grave había sucedido y que debía regresar al país. Tras sondearlo, el hijo se dio cuenta de la gravedad de la situación: habían matado a quien había gobernado durante tres décadas la nación.
Miércoles 31 de mayo
La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo
A la una de la madrugada encontraron en el lugar del atentado la prótesis dental de Trujillo. Su dentista particular identificó “el puente” y exclamó: “¡El Jefe está muerto!”
Los servicios represivos de la tiranía ya habían iniciado la persecución de los complotados y los operativos de vigilancia y seguridad en toda la capital.
A las 2:00 a.m. el cónsul norteamericano Henry Dearborn “cablegrafió” al Departamento de Estado que a las 11:30 de la noche anterior le habían informado que Trujillo fue liquidado.
Después de saquear la casa de la familia Díaz y Díaz, los agentes del SIM entraron a uno de los garajes y hallaron el Chevrolet negro, en cuyo baúl se encontraba el cadáver de Trujillo, el cual fue llevado al Palacio Nacional, donde lo embalsamaron.
A las 3:15 p.m., y de acuerdo al historiador Bernardo Vega, se realizó una reunión de emergencia en el Departamento de Estado, donde se consideró la opción de intervenir militarmente a Santo Domingo, para apoyar al nuevo gobierno. “Sin embargo, la continuidad en el poder de Balaguer confiere cierto carácter de legalidad al gobierno. Se espera que los 'disidentes' logren deponer a las autoridades trujillistas e instalen un gobierno provisional que solicite la intervención de los Estados Unidos a través de la OEA”, señaló Balcácer.
A las 4:00 p.m. la CIA se informó de que Ramfis Trujillo viajaba hacia Santo Domingo desde París en un vuelo privado, y el Pentágono puso en ejecución un plan de contingencia militar y envió una flota de portaviones y destructores a las costas dominicanas. Además, la CIA hizo una lista de exiliados dominicanos a los que no se les permitiría regresar al país.
Cuarenta y cinco minutos después, Radio Caribe, propiedad del Gobierno, divulgó oficialmente la noticia sobre la muerte de Trujillo.
No obstante, la novedad empezó a difundirse la madrugada del 31 de mayo, a través de rumores y mensajes telefónicos.
La tensa noche en que decapitaron la sangrienta tiranía de Trujillo
Esa noche, personas que asistieron a una cena en el Country Club advirtieron que había un inusitado operativo de militares y civiles fuertemente armados. Una de esas personas, de acuerdo con Vega, fue el cónsul norteamericano Dearborn, cuyo automóvil fue requisado por agentes del SIM, muy nerviosos. “Ante ese inesperado operativo, Dearborn le comentó al jefe de la estación de la CIA en Santo Domingo, quien le acompañaba en esos instantes: “Bob, tiene que haber ocurrido. Estoy seguro de que ha ocurrido”, cuenta Balcácer.
El historiador refiere que el cónsul Dearborn, desde luego, conocía el complot contra Trujillo, puesto que había servido de enlace entre una fracción del grupo político y el Departamento de Estado norteamericano en el proceso de gestión de armas y apoyo político para llevar a cabo un plan que liberara al país de la dictadura”.
Los complotados
Los complotados
El complot del 30 de mayo no fue el único. Hubo numerosos intentos por derrumbar la tiranía trujillista, desde sus inicios en el 1930, pero fue este último el que logró el objetivo.
Según escribió Balcácer la conspiración del 30 de mayo estuvo integrada por más de 50 personas. Además de los miembros directos, existió una amplia red de individuos (adeptos, familiares y amigos) que estaban enterados de cuanto se tramaba, pero que no tenían asignadas tareas específicas.
En el atentado participaron Antonio De la Maza, Juan Tomás Díaz, Antonio Imbert Barrera, Modesto Díaz, Pedro Livio Cedeño, Salvador Estrella Sahdalá, Roberto Pastoriza, Huáscar Tejeda y el teniente Amado García Guerrero, que formaba parte de la Guardia Presidencial.
También estuvieron involucrados en el complot Luis Amiama Tió, Luis Manuel (Tunti) Cáceres y el general Pupo Román, pero la noche del atentado no estuvieron presentes.
En la confrontación con Trujillo sufrieron heridas Cedeño, García Guerrero e Imbert Barrera. Solo requirió asistencia especializada Cedeño, el primer apresado de los conjurados, contra quienes se desató una cacería que afectó a familiares y amigos, muchos de los cuales fueron apresados y atormentados bárbaramente.
Imbert Barrera y Amiama Tió pudieron permanecer ocultos hasta que terminó la persecución. Los demás fueron asesinados por agentes de la dictadura y Ramfis Trujillo Martínez, incluyendo al general Pupo Román, quien padeció torturas atroces antes de ser acribillado por el hijo del dictador en la hacienda María.
Otros de los complotados directos fueron Eduardo Antonio García Vásquez, Miguel Ángel Bissié Romero, Ernesto de la Maza Vásquez, Mario de la Maza Vásquez, Bolívar de la Maza Vásquez, Pablo de la Maza Vásquez, Modesto Díaz Quezada, Miguel Ángel Báez Díaz, Manuel de Ovín Filpo, Juan Bautista (Gianni) Vicini Cabral, Ángel Severo Cabral, Donald Read Cabral, Andrés Freites Barreras, Luis Manuel Baquero y Jordi Bossa.
En su voluminosa y documentada obra, Balcácer asegura que un grupo de mujeres estuvieron involucradas indirectamente en la trama como fueron Cristina Díaz de Díaz, Urania Mueses de Estrella, Guarina Tessón de Imbert, Aída Michel de De la Maza, Hilda Tactuck de De la Maza, Olga Despradel de Cedeño, Marianela Díaz de García, Anneris Malagón viuda Cobián, Coffeta Ricart de González, Petra Solano de Rodríguez Echavarría, Flérida Yabra de Berry, profesora Mineta Roque Martínez, Mercedes Amiama Tió, Gracita Díaz de Henríquez, Josefina Padilla de Sánchez, doctora Gladys de los Santos, Antonia Vásquez de Freites y Josefina Gautier de Álvarez, entre otras

.https://www.diariolibre.com/revista/cultura/la-tensa-noche-en-que-decapitaron-la-sangrienta-tirania-de-trujillo-GD9995954

Influencia morisca en la época de los Reyes Católicos (2)

LA INDUMENTARIA

José I. Martín Benito

Isabel la Católica, por Juan de Flandes (1500).
El gusto por lo oriental, esto es ataviarse a la moda morisca, con vestidos de lujo y tejidos de seda se extendió a los poderosos, tanto a reyes como a nobles. La colección textil del monasterio de Las Huelgas (Burgos) revela que fueron los propios monarcas los que encargaron piezas mudéjares en los que hicieron plasmar su propia heráldica (Serrano-Niza, L). Es el caso del ajuar del infante don Fernando de la Cerda, encargado a un taller mudéjar; el tejido lleva escudos con castillos y leones. Reyes, nobles y clérigos encargaban también piezas a talleres mudéjares, que mantenían las tradiciones técnicas y ornamentales de los tejidos andalusís. Un ejemplo significativo de este gusto por la vestimenta y tejidos sureños es la capa pluvial del Museo Catedralicio de Burgos, encargada por los condestables de Castilla, y elaborada con un tejido nazarí organizado en bandas paralelas con inscripciones árabes cursivas.
Capa pluvial, de los Condestables. Museo catedralicio de Burgos.
El lujo orientalizante servía para arropar la imagen del poder real; para la entronización de Juan I de Castilla y de León en 1380 se compraron prendas y telas musulmanas en Granada(Martínez, Mª). Los propios Reyes Católicos se atavieron en ocasiones también a la morisca, como dan cuenta los cronistas reales. Así lo hizo el ReyFernando en su entrada en Illora(Granada) el 9 de junio de 1486, según refiere el cronista Andrés Bernáldez: “El rey (Fernando el Católico) tenía vestido un jubón de clemesín de pelo e un quixote de seda rasa amarilla; encima un sayo de brocado, e unas corazas de brocado vestidas, e una espada morisca, ceñida, muy rica, e una toca e un sombrero, e en cuerpo en un caballo castaño muy jaezado”.

Toma de Vélez Blanco. Catedral de Toledo.
De esta moda a la usanza andalusí, utilizada por los Reyes, deja constancia gráfica la sillería baja del coro de la catedral de Toledo, decorada con escenas de la guerra de Granada(Rodrigo Alemán, 1484-1494). Lo morisco se extendía también al calzado, caso del borceguí, documentado a finales del siglo XV. Este calzado llegaba hasta la corva de las rodillas (borceguí corto) o las sobrepasaba. Otros las cubrían por completo (borceguí de rodillete). Estaba hecho de cuero o de badana muy flexible e iba pegado a la pierna. la flexibilidad permitía que pudiera volverse del revés.

Borceguí. Detalle de un retablo de Jaime Huguet, h. 1465.

No obstante, el uso indiscriminado de colores -a la morisca- podía ser objeto de Antón de Montoro (1404-1483) -poeta satírico judeo-converso- “a un portugués que vido vestido de muchos colores”.
burla, como en estos versos de

Dezid, amigo ¿sois flor
O obra morisca de esparto?
¿o carlanco o ruiseñor?
¿O sois martín pescador
O mariposa o lagarto?

No obstante, a pesar de estas chanzas, lo sureño hispánico -esto es, lo musulmán, destacaba en la moda en la Baja Edad Media peninsular, debido al contacto permanene de los territorios cristianos con el reino nazarí de Granada, donde llegaban las rutas orientales (puerto de Almería). Convergían estas también con influencias francesas e italianas.
Lo oriental contribuía a hacer ostentación de lo suntuoso, que servía para exponer y reforzar la imagen de la majestad real. Como ha escrito María Martínez: “El gusto por lo oriental, por los tejidos de lujo y las sedas arropaba la nueva moda de vestir de los poderosos, especialmente de los reyes que deseaban manifestar con la riqueza exclusiva de atavíos suntuosos la imagen de un poder recuperado, fortalecido y pretendidamente indiscutible. Para revestir ese poder los monarcas se sirvieron de las técnicas musulmanas enraizadas en las ciudades hispanas que fueron recuperando o mantuvieron los contactos con el mundo musulmán. La influencia de la indumentaria hispano-musulmana, caracterizada por un variado muestrario de textiles, telas ricas y sedas y modelos fácilmente identificativos -aljubas, tocados, sayas y camisas- fueron muy del gusto de la estética del poder, de los reyes, reinas, nobles y damas hispanocristianos, quienes los importaban desde algunas ciudades meridionales (Almería, Málaga, Granada, Sevilla) o de otros centros....” .

Saya de don Fernando de la Cerda (s. XIII).
Almodaha de don Fernando de la Cerda (s. XIII).



La propia reina Isabel la Católica gustaba de usar prendas moriscas para vestir. Así la retrató Juan de Flandes en 1500, con toca, velo, camisa morisca (de tiras) y joyel. Prendas de vestir típicamente islámica formaban parte del vestidor de la Reina, como lo confirman las cuentas de su tesorero, Gonzalo de Baeza, y el inventario de los tesoros del Alcázar de Segovia.


Bibliografía:

BERNÁLDEZ, A. Crónica de los Reyes Católicos. Crónicas de los Reyes de Castilla.

MARTÍNEZ, María: "La creación de una moda en la época de los Reyes Católicos". Aragón en la Edad Media, ISSN 0213-2486,Nº 19, 2006 (Ejemplar dedicado a: Homenaje a la profesora María Isabel Falcón), págs. 343-380.


MARTÍNEZ, María: "Influencias islámicas en la indumentaria medieval española". 


SERRANO-NIZA, Lola: "La expresión de tela. Una aproximación a las inscripciones en los tejidos andalusíes". CATHARUM Revista de Ciencias y Humanidades del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, pp. 29-35.

https://historiadesdebenavente.blogspot.com/2017/01/influencia-morisca-en-la-epoca-de-los.html

miércoles, 30 de mayo de 2018

¿Cuál es el misterio del Santo Grial?

¿Cuál es el misterio del Santo Grial?

La famosa búsqueda del Santo Grial es uno de los mitos que más ha perdurado siglo tras siglo. Esta creencia se originó por el siglo XII entre creencias místicas y populares y no se ha abandonado hasta ahora. Evidentemente, con el pasar del tiempo las leyendas se van engrandeciendo y cada vez más difícil o lejos de entender, porque se trasversa la historia real pero aún hay interesados en investigar el tema.
La creencia popular siempre pensó que era el cáliz de Cristo, ese que utilizó en la Última Cena, la copa con la que posteriormente José de Arimatea cogió la sangre del Hijo de Dios mientras estaba crucificado, y tal vez por esto se le atribuyen poderes misteriosos.

Con el paso del tiempo, esa vieja búsqueda de ese Cáliz Sagrado a la que se ha asociado a los Caballeros Templarios, e incluso hasta el Tercer Reich alemán, se ha convertido en algo más que la propia copa de madera. De ese Santo Grial se ha teorizado conque podría tratarse hasta de la matriz de María Magdalena a la que determinados escritos (se dice que escondidos por la iglesia) asocian con la esposa de Jesús, con el que muchos afirman que tuvo hijos.

Y es desde esta teoría cuando se comienza a relacionar a la búsqueda del Santo Grial con la búsqueda de la descendencia de Cristo.
Un documento, del año 1010, nombra por primera vez, en latín medieval, la palabra “gradales”, de la que derivo “graal”, en francés, y luego “grial”, en español. Se designa así en España porque Grial se designaba en épocas medievales a ciertos recipientes en forma de copa de uso casero.

Una manera diferente de relacionarlo con la búsqueda del Cáliz. Pero los que defienden la teoría de la descendencia, hacen énfasis que la derivación de aquel “graal” no fue correcta. No fue el “San Graal” lo que se trasladó, sino el “SangRaal”, es decir, la Sangre Real. Puede que según esta teoría, lo que se moviera de Asia a Europa no fuera entonces una copa, o el Cáliz de Cristo, sino la Sangre Real, la descendencia de Cristo.

Claramente, un descubrimiento así podría crear un auténtico daño o fractura en las religiones cristianas, más aun en la Católica. Existen muchas historias asociadas a distintas facciones que luchaban por siglos para lograr defender el sagrado cáliz y mantenerlo oculto, aunque otros quisieran sacar la historia a la luz. Personas como Priorato de Sion, o el de los Illuminati se han asociado a esta misteriosa búsqueda.
Sin embargo, hubo un hecho que hizo que la leyenda se enfatizara. Fue en un pueblo francés, en el siglo XIX, llamado Rennes-Le-Chanteau. Desde el siglo XII diversos escritos comenzaron a nombrar y comentar la leyenda, relacionándola con el Rey Arturo y sus caballeros. En el momento en que los Templarios dejaron atrás Jerusalén. Un siglo después, un poeta alemán “Wolfram von Eschenbach”, dejó escrito que los templarios custodiaban aquel objeto sagrado. Muchas investigaciones realizadas en el siglo XX sacaron a la luz teorías de que durante siglos hubo conspiración eclesiástica apoyada por los reyes de Francia de aquella época para mantener oculto en terrible secreto. El Código da Vinci, que finalmente le ha dado fama al famoso caso que se mantuvo oculto durante siglos.

Titi González Méndez | Culturizando.
Con información de:
http://mysteryplanet.com
http://culturizando.com/misterio-del-santo-grial/