| HISTORIA DE LOS BILLETES DE BANCO DE LA REPUBLICA DOMINICANA
El Banco Central de la República Dominicana fue creado el 9 de octubre de 1947, de conformidad con la Ley Monetaria No.1528, e inició sus operaciones el 23 de octubre del mismo año, instituyéndose como una entidad descentralizada y autónoma. Es el único organismo facultado a emitir billetes y monedas en el territorio dominicano.
Los primeros billetes nacionales emitidos fueron de las denominaciones de RD$1, RD$5 y RD$10, estos se diseñaron de manera similar a los dólares norteamericanos en lo referente a su tamaño y características, por la fábrica American Bank Note Company, en el año 1947.
Además de estas emisiones de billetes, el Consejo de Estado ordenó la fabricación de billetes fraccionarios
o monedas de papel de las denominaciones de 50, 25 y 10 centavos. La primera emisión de estos billetes fraccionados fue impresa en el Banco Central de la República Dominicana en diciembre del año 1961, siendo ésta la única vez que se imprimieron billetes en el país. La segunda emisión de estos billetes fraccionarios se realizó en enero del 1962, en la fábrica de billetes American Bank Note Company, de los Estados Unidos de Norteamérica.
La segunda emisión de billetes nacionales corresponde al año 1962 y fueron impresos en color rojo, con diseño igual a la primera emisión. Solamente el billete de un (1) peso fue emitido entre los años 1962-1964, con igual color que los anteriores. La primera y segunda emisión de los billetes de la República Dominicana fueron retirados de circulación en el año 1967.
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La tercera emisión de billetes corresponde al año 1966, los cuales fueron diseñados con un estilo más moderno que los anteriores y empleándose un color para cada denominación y varias tonalidades en su impresión. Un detalle particular de estos billetes era que las firmas del Gobernador del Banco Central y del Secretario de Estado de Finanzas estaban impresas en tinta negra, al igual que la numeración de los mismos. Esta emisión de billetes fue retirada de circulación en el año 1998.
En el año 1977 se pone en circulación la cuarta emisión de billetes diseñados acordes a l
os adelantos tecnológicos de la época, con las firmas en impresión intáglio y se le adicionó la flor de la caoba, nuestra flor nacional. El primer billete emitido correspondió al de RD$100.00 hasta completar las siete denominaciones. Esta emisión de billetes se encuentra actualmente en circulación conjuntamente con la quinta emisión, o nueva familia de billetes.
Dentro de esta familia de billetes se realizaron algunas modificaciones que incluían cambios en el emblema y otros de tipo conmemorativos y se aumentaron las medid
as de seguridad de los billetes contra las falsificaciones mediante fotocopias a colores y escáner. En 1997 se dejó de imprimir el billete de RD$5, para ser sustituido por una moneda. Los billetes de la República Dominicana correspondientes a los años 1977 al 1998 poseen las siguientes imágenes y colores:
Al amparo de lo que disponen los artículos 3 y 4 de la Ley Monetaria No. 1528 de fecha 9
de octubre de 1947 y sus modificaciones, se sometió al Poder Ejecutivo, un proyecto de Decreto que establecía un cambio de diseño para los billetes de banco que conformarían laquinta emisión y que incluía además, la nueva denominación de RD$2000 (Dos Mil Pesos Oro), conmemorativo al cambio del milenio, el cual fue aprobado mediante el Decreto No.212-99 de fecha 13 de mayo del 1999 donde se autorizaba al Banco Central a realizar los cambios propuestos a los billetes que se pusieron en circulación a partir de diciembre del 1999.
Los billetes de ésta quinta emisión o nueva familia poseen las siguientes imágenes y colores:
Por otra parte, a lo largo de la historia numismática de la República Dominicana, también, se han emitido otros billetes conmemorativos para circulación y con sobresellos alegóricos a acontecimientos importantes. En el 1955, circuló el billete de RD$20 con el lema alusivo a la Era de Trujillo, llevando la frase "Año del Benefactor de la Patria".
En 1977, con el propósito de exaltar el 30mo. aniversario de la creación del Banco Central, la Junta Monetaria autorizó el sobresellado de billetes de circulación, resello éste que se realizó en nuestra imprenta. Estos billetes fueron obsequiados a personalidades y funcionarios del Banco, así como a coleccionistas numismáticos.
En 1992, técnicos numismáticos del Banco Central propusieron la impresión y posterior puesta en circulación de una serie de billetes conmemorativos al V Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América. El primer billete emitido de esta serie fue el de RD$500, siendo el único diseñado totalmente por dominicanos. Luego se emitieron otros billetes de RD$1000, RD$500 y RD$20, pero sólo con las inscripciones alusivas a dicha conmemoración.
https://www.bancentral.gov.do/billetes_monedas/historia_billetes.html
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SERIE ESPECIAL (2)
Las dos caras de la miseria en la frontera
LOS NIÑOS, NO IMPORTA SU EDAD, SON VÍCTIMAS DE LA VULNERABILIDAD DE LAS COMUNIDADES CERCANAS A LA LÍNEA QUE DIVIDE LA ISLA EN DOS. WILMER Y JECSON SON EL EJEMPLO DE LA DESIGUALDAD QUE EXISTE AUN VIVIENDO EN LAS MISMAS CONDICIONES DE POBREZA
Al cruzar una pequeña cerca que hay para entrar a la casa donde vive Wilmer, la primera imagen que vio el equipo de LISTÍN DIARIO fue al pequeño junto a su hermanita, de seis años, quien trataba de enseñarle algo en un libro escolar.
Desde que se percató de la presencia de un fotógrafo en su hábitat, su rostro no pudo ocultar la curiosidad que esto le provocaba. Con la vista seguía cada uno de los movimientos de Jorge Cruz, quien con su lente capturó las contrastantes imágenes que proporcionan la pobreza y la inocencia.
Dentro de la pequeña vivienda en el barrio Las Aduanas, de Comendador de Elías Piña, su madre terminaba de pelar los víveres para la cena. Eran casi las 7:00 de la noche, y Wilmer aun vestía ligero. Llevaba puesto solo un pantalón.
S
abrina Jiménez se secó las manos y con timidez procedió a responder las preguntas sobre el modo de vida de su pequeño. Es de poco hablar, pero su respuesta deja claro que esa no es la vida que quiere para sus tres hijos.
“A uno le gustaría darles lo mejor a sus hijos, pero con tanta pobreza, toca darles lo que está a nuestro alcance. Al menos pueden estudiar en la escuela pública”, se conforma.
En sus planes no está tener más niños, pues tiene claro que los recursos económicos que lleva el padre de sus hijos, quien es motoconchista, no son suficientes para darles la calidad de vida que todo niño merece. A Wilmer lo amantó por solo un año, pues su hermanito de dos se ‘adueñó’ del seno. Para complementar la alimentación de los pequeños se valió del té de anís y de comidas sólidas que, aunque para entonces no tenían edad apta para ello, era una salida para evitar que pasaran hambre.
Guardar silencio ante las respuestas que no quería ofrecer se hizo costumbre durante la conversación. Había que reenfocar algunas preguntas para lograr lo buscado. “Ellos duermen juntos los tres en una cama. Son dos varones y una hembra”, por fin dijo ante la interrogante de que cómo duerme Wilmer.
Sobre las veces que come en el día, finalmente admitió que dos, por lo regular, y que cuando aparece para más, tres veces. “A él le dan comida en la escuela”, cuenta llevando la mente de esta servidora a pensar que ese es uno de los privilegios que no tienen los niños de aquel lado de la frontera, y que tanto buscan las madres haitianas que vienen a parir sus criaturas aquí.
Miseria en la cima de la loma
Ya conocen cómo el equipo de LISTÍN DIARIO llegó hasta aquí. Ahora entérense de cómo vive Jecson, en Navandel, comunidad de San Pedro, en Haití. No sabía lo que estaba pasando, pero parece que advertía que algo poco común ‘invadía’ su territorio: la presencia de la prensa.
Ya conocen cómo el equipo de LISTÍN DIARIO llegó hasta aquí. Ahora entérense de cómo vive Jecson, en Navandel, comunidad de San Pedro, en Haití. No sabía lo que estaba pasando, pero parece que advertía que algo poco común ‘invadía’ su territorio: la presencia de la prensa.
De vez en cuando una sonrisa advertía que el pequeño de tres años es feliz en medio de la miseria en que vive. Con una sucia y deteriorada camiseta se paseaba por la destartalada cocina para explorar lo que cocinaba otro de los niños que vive en el lugar. Era café. Jorge captó la imagen. El preadolescente no dejaba de mover la olla que tenía sobre el fogón mientras un pequeño de menos de dos años burlaba el peligro del fuego y trataba de hacer su propia fogata.
Jecson solo observaba, sin darse cuenta que los más mínimos movimientos que hacía contaban para esta historia. Su abuela ofrecía los datos sobre él, sin perder de vista a una de las niñas del lugar a quien le pidió buscar unas funditas para regalarle a su visita inesperada, un poco de maní.
Viven de la escasa agricultura que hay en la loma. Satisfactoriamente Jecson al igual que Wilmer ya va a la escuela, con la diferencia de que en Navandel hay que pagar 600 gourde, que es la moneda de Haití. Eso equivale a unos 400 pesos dominicanos.
Para ellos es demasiado, pero prefieren hacer ‘malabares’ y pagarlos, pues por esa cantidad le dan la comida y libros. Esa parte los padres de Wilmer la tienen ganada. No tienen que pagar por la educación de sus hijos.
La ropa y los zapatos allí escasean. Coger los “pies de diario” y sacar sus partes íntimas al aire es lo que abunda. Esta observación permitió también establecer una diferencia entre Wilmer y Jecson. Mientras el primero solo tenía pantalón, el segundo solo llevaba camiseta. Las costumbres no son las mismas. A este pequeño de la comunidad de Navandel le tocó al igual que al de Las Aduanas, tomar leche por un corto período de tiempo. Otro niño nació antes de que cumplieran el año para relevarlos en sus turnos al seno.
La abuela terminó de responder cuanto se le preguntaba, y procedió a repartir las funditas de maní, despidiendo a sus visitantes con una amplia sonrisa y asegurándose de que quedara claro que era regalado.
El tiempo de bajar la peligrosa loma llegó. Un vacío en el estómago era inevitable. Lo producía la mezcla de sentimientos por la ‘miseria en la cima’ y por el miedo a tener un accidente en los precipicios. Encomendarse a Dios era lo más sensato. Por cierto, muy buen acierto. En una de las curvas una de las gomas del motor quedó en el aire, y gracias a la pronta reacción de Fernelys no pasó de ser un gran susto.
Claro, también una voz de alerta, porque sabrá Dios cuántas mujeres embarazadas se han expuesto al peligro al bajar por esta loma para dar a luz a sus hijos de este lado sin que ninguna autoridad tome cartas en el asunto.



as de seguridad de los billetes contra las falsificaciones mediante fotocopias a colores y escáner. En 1997 se dejó de imprimir el billete de RD$5, para ser sustituido por una moneda. Los billetes de la República Dominicana correspondientes a los años 1977 al 1998 poseen las siguientes imágenes y colores:
de octubre de 1947 y sus modificaciones, se sometió al Poder Ejecutivo, un proyecto de Decreto que establecía un cambio de diseño para los billetes de banco que conformarían la
Por otra parte, a lo largo de la historia numismática de la República Dominicana, también, se han emitido otros billetes conmemorativos para circulación y con sobresellos alegóricos a acontecimientos importantes. En el 1955, circuló el billete de RD$20 con el lema alusivo a la Era de Trujillo, llevando la frase "Año del Benefactor de la Patria".
En 1992, técnicos numismáticos del Banco Central propusieron la impresión y posterior puesta en circulación de una serie de billetes conmemorativos al V Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América. El primer billete emitido de esta serie fue el de RD$500, siendo el único diseñado totalmente por dominicanos. Luego se emitieron otros billetes de RD$1000, RD$500 y RD$20, pero sólo con las inscripciones alusivas a dicha conmemoración.



