RENACER CULTIRAL

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jueves, 21 de junio de 2018

LUCRECIA BORGIA ENTRE LA HISTORIA Y LA LEYENDA


Desde Los Ojos de Hipatia trataremos de levantar algunas de las telarañas que cubren la historia de esta bella y culta mujer, tejidas por los enemigos de su familia.  Su padre el papa Alejandro VI y su hermano César crearon un entramado social y político a su alrededor, convirtiendo a Lucrecia en una pieza de juego. Esto propició que las leyendas más negras se entretejieran con la historia, siendo difíciles de separar.
Lucrecia nació el 18 de abril de 1480 en Subiaco, era la tercera y única  hija (sus demás hijos con el cardenal Borgia eran varones) de la bella Vannozza Cattanei  y el cardenal Rodrigo Borgia, era su amante preferida en ese momento. Su padre controló rápidamente su educación, de la que se ocupó su prima Adriana Orsini, con la que aprendió idiomas, música y dibujo, así como a moverse en sociedad. Su educación religiosa estuvo  a cargo de las monjas del convento de San Sixto en Roma.
Su vida sufrió una fuerte sacudida, por decirlo de algún modo suave, cuando el 26 de agosto de 1492 su padre se convirtió en el nuevo papa con el nombre de Alejandro VI. Lucrecia era una pieza deseada por todos aquellos que querían convertirse en parientes del nuevo ocupante de la cátedra de San Pedro, candidatos no faltaron.
Aquello que buscaban los Borgia era un fuerte aliado, y lo encontraron en la figura de Giovanni Sforza que era familiar del cardenal Ascanio Sforza impulsor de la elección de papa Alejandro VI, y de su hermano el duque de Milán Ludovico Sforza (el Moro), como vemos era una fuerte alianza. La boda entre Lucrecia y Giovanni se celebró el 12 de junio de 1493, con gran boato, reuniendo a los personajes más destacados de la época. Pero el matrimonio duró muy poco ya que los acontecimientos se interpusieron entre ellos. A primeros del año siguiente a la boda el ejército del monarca francés Carlos III entra por el norte de Italia. Ante estos acontecimientos Ludovico Sforza pacta una alianza con el rey francés, y el marido de Lucrecia no quiere saber nada de ayudar al ejército papal capitaneado por los hermanos Borgia Juan y César. El matrimonio de Lucrecia ya no era necesario para los Borgia. Se dice que César le dijo a su hermana que su marido tenía que morir, pero Lucrecia le ayuda a escapar hacia Milán. Los Borgia se enzarzaron en una disputa por buscar la nulidad del matrimonio y demostrar la virginidad de Lucrecia. Al final consiguieron sus propósitos, que se declarara la virginidad de Lucrecia, por la impotencia  de su marido. Incluso Giovanni Sforza firmó una declaración en la que se decía que era impotente y el matrimonio no se había consumado, quizás como agradecimiento a haber salvado la vida gracias a la que era su mujer.
Después de este episodio Lucrecia fue obligada a recluirse en el convento donde se había formado en Roma, el de San Sixto. Mientras tanto los acontecimientos se suceden, su hermano Juan duque de Gandía es asesinado. Su hermano César se convierte en jefe militar de los Estados Pontificios. En 1498 Lucrecia da a luz un niño, hijo de Pedro Caldes apodado “Perotto”, era un empleado papal valenciano. Muere asesinado antes del parto, años más tarde el papa se declara padre del niño, seguramente para proteger el honor de su hija.
Aparece la necesidad de una nueva boda, Lucrecia se tiene que casar con Alfonso de Aragón que era hijo natural de Alfonso II, rey de Nápoles. Este enlace es urdido por César que quiere casarse con la hermana de Alfonso, Carlota de Aragón la primogénita del rey. Todo esto porque se oponen al rey francés. Pero también este matrimonio hace aguas por causas ajenas a los contrayentes. César cambia de parecer y decide acercarse a la corona francesa, para ello se casa  en 1500 con Carlota Albret que era pariente del rey francés. Como pueden imaginar el marido de Lucrecia es un estorbo en sus planes. En julio de ese mismo año Alfonso cae en una emboscada en las escalinatas del Vaticano. Lucrecia hace lo posible por proteger a su marido, pese a todo muere estrangulado el 18 de agosto. Son acusados del crimen un jorobado de la corte y los médicos napolitanos. Lucrecia muy apenada por todos los acontecimientos se retira por decisión personal a Nepi.
Pero pronto Lucrecia es llamada para otra boda, los intereses de su familia miran hacia Alfonso d’Este hijo del duque de Ferrara. El 6 de enero de 1502 Lucrecia se dirige a Ferrara para su nueva vida, por fin parece que encuentra la paz y felicidad que le habían sido negadas, su corte se llena de artistas y escritores, se mantiene al margen de las desgracias que le suceden a los Borgia.
Su padre Alejandro VI fallece por causas no muy claras el 18 de agosto de 1503. Su hermano César cae en desgracia sin la protección de su padre, muere en Navarra en el sitio de Viana en 1507. El resto de la familia cae en el infortunio que ellos mismos habían tejido, la excepción es Lucrecia. Los rumores sobre ella eran atroces como, que había participado en multitud de orgias. La fama de devoradora de hombres que acompaña a su figura. Otros rumores decían que era la amante de su padre y de su hermano César.  En su corte de Ferrara se mantiene al margen del infortunio del resto de su familia, a su alrededor propicia una corte cultivada en la que era respetada, ejerciendo como una verdadera dama renacentista. Lucrecia muere el 14 de junio de 1519 a causa de unas fiebres puerperales, después de dar a luz a su quinto hijo con el duque de Ferrara, niño que solo sobrevivió unos días, querida en Ferrara, pero vilipendiada hasta la saciedad  con una fama de “femme” fatal que la historia no ha sido capaz de disipar, una marioneta en manos de su padre y de su hermano, que movieron a su antojo según el momento político y sus necesidades de poder.
Por Isabel Genovés Estrada
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