RENACER CULTIRAL

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lunes, 14 de mayo de 2018

Mosaicos romanos, tipos, temáticas y su proceso de elaboración.

Los mosaicos no son una invención de los romanos, ya que se han hallado en diferentes culturas anteriores, desde Creta a Mesopotamia. Pero estos consiguieron convertirlos en habituales en todos los edificios, tanto públicos como privados. Gracias una vez más a Vitruvio y los restauradores de nuestro tiempo, hemos conseguido conocer, cómo se elaboraban, sus diferentes tipos, o bien cuáles eran los temas plasmados más habituales.

¿Cómo se elaboraban los mosaicos?

Dos son las fuentes principales para conocer el proceso de elaboración de los mosaicos romanos, el gran Vitruvio y los estudios de conservación actuales. Gracias a ambos conocemos el complicado, largo y costoso proceso, para el cual eran necesarios gran cantidad de profesionales. A pesar de que los mosaicos romanos se colocaban en paredes o incluso techos, los más habituales eran los colocados en el suelo, y en su proceso de elaboración nos vamos a centrar.
La primera labor era realizada por los albañiles romanos (caementarius) y consistía en la creación de una superficie lisa, estable e impermeable. Normalmente se colocaban tres capas, (de abajo a arriba; statumen, rudus y nucleus), los materiales principales de estas eran la cal y la tierra. Lo que cambia eran los componentes que llevaban estos mezclados, de abajo arriba era cada vez de menor tamaño, para conseguir más dureza en la parte inferior y una superficie más lisa en la parte superior.  Entre los diversos materiales que servían para compactar la superficie estaban; grandes cantos rodados, pequeñas piedras, restos de conchas, o polvo de ladrillo y tejas con los que culminar la preparación de la base. En los más laboriosos y caros la parte superior era rematada con una fina capa de mortero.
Sección de la construcción de un mosaico
Tras fraguar la obra el turno correspondía los pintores, en primer término dibujaban un boceto con algún tipo de carboncillo, por si tenía que ser rectificado. Una vez repasado y aprobado por el dueño de la casa, o por el supervisor de la obra pública, se repasaba todo el dibujo con pintura para proseguir la obra.
Los dos siguientes artistas en entrar en acción, eran el musivario y el teselario. Mientras el primero de ellos preparaba la zona recortando el mortero sirviéndose de las marcas del pintor, el segundo iba preparando las teselas a base de cortarlas a la medida precisa, parece ser que esta debía ser la parte más compleja de toda la obra. Tras lo cual solo restaba la colocación de las teselas, esta se solía hacer mediante dos técnicas diferentes. La primera de ellas directamente sobre la mezcla previo humedecimiento del suelo. Mientras que para la segunda se usaba una tabla por colocar previamente las teselas, luego eran depositadas en el suelo y con dicha tabla se ejercía una presión para su mejor fijación.
Es necesario recalcar que los materiales de las teselas eran muy diversos.  Desde los clásicos mármoles y granitos, las piedras preciosas como el lapislázuli oriental, vidrios, cerámicas, o los diferentes metales, por supuesto con el oro como elemento estrella en las ricas domus de todo el Imperio Romano. Una vez colocadas se solía pasar una fina capa de mortero para rellenar los huecos y finalmente se pulían con arenilla. Precisamente esta última acción era repetida a menudo para que el mosaico estuviera siempre liso y brillante, además de arena se utilizaba polvo de mármol.

¿Qué se representaba en los mosaicos?

 Los temas representados en los mosaicos eran muy diversos, además de diferentes ámbitos de la vida romana. Podemos constatar que el tema preferido era el relativo a las divinidades y el que se llevaba la palma era el Dios griego Dioniso, Baco para los romanos, que se ocupaba de proveer de vino y manjares las ricas mansiones del Imperio.  Aunque tanto el resto de compañeros del panteón griego, así como la mitología helénica estaban ciertamente muy bien representados.
El dios Baco de Complutum
El mar parece ser que también era un tema muy apreciado entre los romanos, encabezados por el Dios Neptuno, pero sin eludir un recuerdo de la rica fauna marítima, o las bellas escenas cotidianas en torno a los puertos y villas marineras.
La vida diaria de los romanos también tenía un lugar destacado en los mosaicos, como por ejemplo las típicas escenas de caza o los trabajos agrícolas. Pero el tiempo de ocio y de sociabilidad era muy importante para los ciudadanos de la Antigua Roma, escenas de teatro, de circo, de gladiadores, o del tiempo pasado en las termas inundaron los mosaicos romanos. Dos temas aunque más minoritarios llaman la atención, la obsesión por el tiempo, representado con los signos zodiacales o las estaciones, y su preocupación por la geografía con mapas de diferentes partes del Imperio Romano.

Tipos de mosaicos.

Dependiendo del lugar de destino del mosaico se debía elegir la técnica y el material adecuado, es evidente que no era lo mismo colocar un mosaico en medio de un jardín que en el despacho del emperador. Estos son los principales tipos de mosaicos romanos.

-Opus Signium

El más económico y simple de todos los tipos, se usaba con una mezcla de cerámica que le dotaba de un color rojizo. Antes de que fraguara la última capa de mortero se colocaban unas teselas de color negras o blancas, con sencillos dibujos geométricos o bien con inscripciones en las diversas lenguas de las zonas que iba conquistando Roma.  Parece ser que este tipo de mosaico fue importado por los romanos de las tierras cartaginesas, ya que estos lo usaban en el siglo III aC.  Destacar que debido a su alta impermeabilidad era usado en termas,  peristilos, o zonas exteriores, pero también en el resto de la casa especialmente de las menos pudientes.

-Opus Sectile

Más vistoso que en anterior, debido a que estaba realizado con teselas de mármol de múltiples colores, su destino eran las domus más acomodadas, pero especialmente  los edificios públicos.  A pesar de que las grandes dimensiones de las teselas ofrecían un aspecto un poco tosco, de los temas representados.
Se puede decir que es de tradición romana inspirada por las visitas a Grecia a finales de la República. Pero que irá adquiriendo protagonismo a lo largo del Imperio, y será con Nerón cuando tenga su mayor apogeo con mármoles de importación de los territorios conquistados, véase el norte de África o Asia Menor.

-Opus scutulatum

 Convive con los dos anteriores, es de los menos representados y no deja de ser un opus Sectile realizado con dibujos en forma de rombo. Curiosamente está más escenificado en las provincias que en la propia capital romana, además suele aparecer acompañado de otros tipos de mosaicos.

-Opus Tessallatum

De uno de los menos representados a uno de los más importantes. Son todos aquellos que están realizados con teselas cuadradas de entre 0,5-1,5 cm2, y en diferentes combinaciones de colores; en blanco y negro, en tres colores sumando a los anteriores el rojo, o bien en ricos policromados. Como ha quedado reflejado era el tipo de mosaico más habitual tanto Roma como en las provincias.
A través de una serie de dataciones se ha podido comprobar que los estilos y los gustos, se basaban en lo que podíamos denominar modas del momento. Por poner algunos ejemplos durante los tiempos de Adriano aparecen mosaicos con tendencias arabescas repletas de escenas vegetales. Mientras que los tiempos de la Dinastía de los Severos se caracteriza por el predominio de color negro.

-Opus vermiculatum

 Sin lugar a dudas los más espectaculares y matizados mosaicos romanos, es una variedad del anterior, pero con diminutas teselas cuadradas de menos de 0,5 cm de lado. Se solían construir en talleres especializados y llegaban a las obras en paneles preparados para insertarlos directamente. Añadir que normalmente no se hacían mosaicos exclusivos de este tipo, ya que debían ser enormemente costosos, de tal manera que eran combinados con el Opus Tessallatum.

-Opus musivum

Se trata del mosaico que se colocaba en las paredes, es decir el único mural de todos los tipos relatados. Debemos añadir que estos sí que son invención del mundo romano, posiblemente tras su paso por Egipto. Sus primeros ejemplares fueron a finales del siglo I aC., pero los más espectaculares comienzan aparecer con la técnica del Opus vermiculatum durante el siglo I. Pero su máximo esplendor llegará con el Bajo Imperio, y especialmente con sus herederos el Imperio Bizantino en las célebres basílicas de Rávena.
Catedral de Rávena
Catedral de Rávena
Más Info:
De Architectura, trad. José Luis Oliver domingo, Ed. Alianza, 1997
Historia de la cultura material del mundo clásico, entre otras Carmen Guiral Pelegrín, Ed. Uned, 2011
Imágenes: commons.wikimedia
TOMADO DE LA FUENTE;https://caminandoporlahistoria.com/mosaicos-romanos/